Posteado por: DB en: Junio 30, 2009
CONTRAIDEA
De nada me sirve engañarme,
creer que puede ser diferente,
que yo soy diferente y que ya diste cuenta de ello,
si no soy lo que tú quieres y no soy cómo tú quieres.
Estoy muy lejos de convertirme en tu idea:
Sumisa, pequeña, lacia y rubia,
pues por el contrario soy rebelde, combatiente,
enorme y del color del bronce.
No sé porqué sigues aquí,
espantándome el sueño y abusando de mis ganas,
creyendo que puedes encontrar en el fulgor de mis besos
una luz que te rescate, que te exima de tus culpas,
que te rebele el remedio para volver a querer.
Es delito ocupar el espacio de otra persona,
así que no “calentemos” el asiento
si no veremos el show completo.
A veces el Príncipe no se acerca
porque ve a la Princesa rodeada de fango.
Dar, no debe representar un esfuerzo
porque el corazón no sabe de ello,
ni del reproche, el rencor o la venganza.
En cambio, construye lo imposible,
lo inimaginable, quiere a pesar de los pesares,
escucha, abraza y ve más allá de las miradas.
Julio 1, 2009 a 9:20 pm
toda princesa acaba encontrando a su principe…y todo principe a su princesa…si se sabe mirar.
Julio 7, 2009 a 3:38 pm
Definitivamente, pero hay veces igrb que o no queremos “mirar” (darnos cuenta) que la persona es maravillosa o simplemente aún no estamos listos para “mirar”, como bien dices “si sabe mirar”… Tampoco creo que sea alternativa estarle diciendo a todo el mundo, “Mira, aprende a mirar, ve lo maravillos@ que soy” porque eso sucede solamente con quien debe suceder, es algo que se da así, naturalmente. Me recuerda al cuento de La Espada en la Piedra , ¿conoces? donde el chico debilucho, quien después se convertirá en el Rey Arturo, logra sacar la espada de la piedra sin mayor dificultad, y esto es porque ya estaba destinado para él, así como cuando nos toca ser príncipes o princesas, es porque con esa persona es con quien nos toca pasar de sapo a príncipe.
Saludos,
DB