Posteado por: DB en: Julio 20, 2009
Hace aproximadamente 8 años escribí un cuento acerca de una niña mexicana que se mudó a Paris por el trabajo de su papá, donde describía la experiencia de añorar la tierra, la patria. El título del cuento es “Como México no hay dos”.
Nunca me imaginé que me pudiera ver relejada en ese mismo cuento, es como si hubiese escrito el futuro, mi futuro. Obviamente yo no estoy aquí en París por las mismas cuestiones que la niña de mi cuento, pero de igual manera estoy en Paris, estudiando, viviendo la misma experiencia de extrañar a mi país, a México, y decir “como México no hay dos”.
Estar tan lejos de México es lo mejor que me ha pasado para sentirme tan cerca de mis raíces, de mi patria, para valorar el maravilloso y extraordinario país que tengo, que tenemos, para recuperar el orgullo de ser mexicana; digo recuperar porque a veces lo perdemos, lo olvidamos, lo descuidamos en cada acción despreciable que hacemos a y en nuestro país, como tirar basura, no respetar las leyes, no ayudar a tu paisano, ya que sólo nos sentimos mexicanos cuando vemos una partido de futbol de la selección nacional o en las fiestas patrias, como hoy.
Desde el momento en que pisé suelo europeo, se engendró en mi conciencia de que estoy muy lejos de mi país, de mis costumbres, de su comida, de mis familia, de todo. Pero no con ello, inició la conciencia de valorarlo y de quererlo, de decir je suis Mexicain, yo soy mexicana, porque en cada acción que realizo día a día aquí, en Paris tengo la conciencia y la responsabilidad de representar a cada uno de los más de 100 millones de mexicanos del otro lado del Atlántico, de ser embajadora de mi país, de que cada palabra que enuncio hago presente mi cultura, mis costumbres, mi país.
Celebrar hoy el Inicio de la Lucha de Independencia no es tan sólo continuar la tradición del Grito del 15 de septiembre y la Noche Mexicana cuando (según la historia) el cura Hidalgo hizo sonar la campana de Valladolid para anunciar el levantamiento del pueblo del la Nueva España por su libertad, sino es también celebrar mi Independencia de estar aquì, sola, en un país con una cultura tan distinta a la mía, con otras costumbres, con otro idioma, por la misma libertad de elegir, de decidir lo que quiero en mi vida.
Hoy celebro por México, que es mi Gran país y celebro por mi independencia en otro gran país como Francia, donde me siento muy orgullosa de ser mexicana, de ser representante de mi país, de mi familia, de mis costumbres, y de mí misma por iniciar este gran sueño.
Paris 2005

A punto de ir a celebrar
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