Posteado por: DB en: abril 4, 2011
Con un gran carisma y la sencillez propios de un gran artista, Seal se presentó por primera vez en México en el Teatro Metropolitan el 31 de marzo promocionando su más reciente álbum “Commitment” y del cual mi favorita es Secret. He de confesar que aunque no soy de la generación que compartió sus mayores éxitos en los 80, Seal hizo bailar en su concierto a todos, sus fans, sus contemporáneos, y a quienes no crecimos con sus canciones.
En vivo, Seal es enorme como de casi dos metros de estatura con una gran sonrisa blanca que contrasta con su piel oscura y sus marcas en sus mejillas, usa su cadena de oro con unas medallas donde tiene su nombre escrito y igual a la que usa su esposa, la top model Heidi Klum, con sus bostonianos amarillos y sencillo como su nombre mismo. No sé si es característica de los ingleses (por que también me sucedió en el concierto de Franz Ferdinand), pero él no permitió que el equipo de seguridad del teatro custodiara el escenario, y con toda la categoría dijo: “Eso no me gusta. Retírense por favor, si no, no canto”. Y el personal de seguridad se tuvo que apartar del escenario para que el público se acercara al artista, obviamente todos ovacionamos esa acción. En México decimos que “se echó al público a la bolsa” y no esperamos nada para acercarnos al llamado del cantante y ahí estuvimos viéndole de cerca, tocándolo de la mano –enorme- bailando y cantando Kiss from a Rose, Crazy y Amazing.
Me gustó mucho el concierto porque además de que es un gran artista, me dio la impresión de que es una gran persona y un hombre muy romántico, y si esto no fuera cierto, una top como Heidi Klum (que pudiera estar con un hombre guapo y tenerlo todo) no la hubiera conquistado, ella se enamoró de él y de su gran corazón, seguramente.
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