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Posts Tagged ‘Amor mal correspondido

“Dicen que uno se comienza a curar cuando el primer pensamiento de la mañana deja de ser para él.”

El Tiempo entre Costuras

 

¿Cómo se puede dejar de amar a la persona equivocada? ¿Es posible? ¿Algún día se me quitará este dolor?

Son preguntas que nos hacemos inmediatamente cuando terminamos con alguien a quien amamos y no es la persona que corresponda a nuestros sentimientos. Para estas preguntas, la respuesta es simplemente “sí” aunque al principio no nos parezca.

Dejar de amar es difícil, pero no imposible. Muchas veces pensamos que nunca podremos dejar de amar a esa persona cuando decimos “siempre te amaré”, o que nunca podremos olvidarle. El amor y el olvido son dos cosas diferentes. El amor se transforma, y así como generamos un amor “imaginario” (ya que esa persona no nos correspondió o fue la persona equivocada) de la misma manera ese amor se podrá convertir en otro sentimiento que podemos confundir como recuerdo, como “algo” que sucedió, como una “lección”, pero no como amor. Por su parte, el olvidar a una persona que se amó, -si es que fue un verdadero amor- es algo que nunca sucede, en mi opinión. Su recuerdo permanece, sucedió y ahí se queda en la caja de tu memoria donde archivas los recuerdos. No obstante es muy diferente, cuando estos recuerdos ya no te hacen sentir mal, ya no te hacen llorar, o querer llamarle, o ponerte triste. Recordar es algo que no puedes controlar, lo que sí puedes controlar es cómo te sientes cuando recuerdas a esa persona.

Y aquí viene lo que he comentado anteriormente en otras entradas, como en “El peligro de enamorarse de la persona equivocada”. El “amor” que sentimos por esa persona -equivocada- fue inventado por nuestro propia mente, por nuestras propias ganas de “enamorarnos” de alguien quien no corresponde a lo que buscamos, de alguien quien no nos valora, quien no tiene un sentimiento digno y amoroso hacia nuestra persona. Entonces resulta que en esa fantasía, después de que termina, seguimos recordando cómo nos hacía sentir y nos pone aún más tristes, haciendo un círculo vicioso. Cuando en realidad, lo que tendríamos que hacer es poner en completa racionalidad qué te daba ese “amor” y cómo te hacía en sentir -por lo general mal y triste-  para hacerle consciente a tu mente que así ya no te quieres sentir. Este es el punto de inflexión donde ese “amor” imaginario, se comienza a transformar y pasar de ser una fantasía a la realidad.

La transformación del “amor” imaginario que le tuviste a esa persona que amaste tanto, no sucede de la noche a la mañana, es un proceso que depende mucho del autoconocimiento; está basada en la honestidad contigo mismo, de lo que quieres en realidad en tu vida y también de lo que estás dispuesto a dar o no por “amor”.

Terminar una relación, ya sea con una pareja, un trabajo, una amistad, etc., es un duelo que hay que vivirlo y sentirlo -por un tiempo- mismo que determinamos cada quien según la importancia. No obstante, ese duelo no puede ser permanente, y el dejarlo es cuestión de decisión. Es por ello que estoy muy a favor de que la gente llore una pérdida, es muy válido que se llore por el dolor de haber terminado una relación que amaba tanto, en su fantasía o no, sin embargo, también esa parte merece el tomar una decisión de no más llorar, no más dolor y continuar con la vida, ya que creo que el dolor es finito. Es como una grifo de agua, no puede estar abierto todo el tiempo desperdiciándola porque un día se acabará, alguien tendrá que tomar la decisión de cerrarlo para cortar el agua, y ese alguien eres tú mismo.

Todo duelo tiene un tiempo de caducidad, no puede ser permanente, porque nada en esta vida lo es.

Una vez que tomaste la decisión de terminar tu duelo. Cuando dejas de pensar con la fantasía de ese “amor” hacia la persona equivocada comienza la transformación y con el tiempo te deja de doler.

La transformación de ese “amor” en otro sentimiento, que no es amor, pero que cada quien lo definirá de acuerdo a su experiencia, viene acompañada de un “baño” de verdad. Es ubicar esa fantasía en la realidad del hoy y el ahora; es dejar de pensar en el “si me hubiera querido, si estuviéramos juntos, si me quisiera” a centrarse en que esa persona no te quiere, no está contigo y tal vez nunca lo haga, pero sobretodo en preguntarse a sí mismo:

¿Es eso realmente lo que quiero para mí? 

Esta es la pregunta clave donde comienza la transformación, ya que es un diagnóstico que nos permite descubrir si esa fantasía es realmente lo que queremos en nuestra vida, lo que en realidad queremos, sin autoengaños, sin tejer historias que nunca sucedieron, ni sucederán. Es voltear al pasado y “ver” la verdad de los acontecimientos, de los sentimientos, de las circunstancias. Por ejemplo, si esa persona te maltrataba, te golpeaba, se enojaba contigo sin sentido, es “ver” que en realidad era eso, sin darle excusas de culpabilidad, quitando frases como “me lo merecía”, “es que yo lo provoqué”, es “ver” los hechos como son y como fueron. Un engaño, una traición, un maltrato,  una grosería, son eso y nada más. Es aquí donde viene la pregunta: “¿Es eso realmente lo que quiero para mí?”

Un buen ejercicio para este diagnóstico es escribir los momentos cuando esa persona te hizo sentir triste, con honestidad y sin justificaciones. Y por otro lado los momentos más lindos. Los malos momentos, son cuestiones que obviamente no quieres en tu vida, no obstante esa persona no los va a cambiar, porque ya los hizo y es altamente probable que los vuelva a hacer. Con respecto a los buenos momentos, también fueron episodios de alegría que no cambiarán, pero quedarán ahí como un recuerdo lindo, intacto que te hicieron sentir bien en su tiempo. Tú mismo tienes la decisión de quedarte con la persona que te genera más momentos tristes que alegres, porque aunque pase el tiempo, y esa persona en algún punto de su vida se arrepienta de todo el daño que te hizo, resulta que no cambió del todo.

Por ello, es muy importante trabajar en este proceso de transformación, el cual te permite que el dolor de recordar a la persona -equivocada- que amaste tanto, vaya disminuyendo, tal vez poco a poco, pero sí efectivo. Será muy diferente cuando el recordar ese “amor” esté acompañado con su dosis de verdad y de lo nocivo, a que esté acompañado de la fantasía en que solíamos vivir.

Cuando este proceso avanza, y comienzas a recordar que todo lo que viviste con esa persona equivocada es justamente lo que no quieres para ti, comienzas a cambiar, a elegir y saber realmente lo que sí quieres para ti y sobretodo a darte cuenta que, en caso de que te vuelvas a encontrar a esa persona, y se arrepienta por todo, en realidad no cambió, te das cuenta que tú cambiaste y que lo que ofrece ya no es lo que tú quieres.

Algunas recomendaciones para trabajar en este proceso donde el amor se transforma a otro sentimiento, que no es amor, que no es odio, que no es rencor, es simplemente un recuerdo que te deja de doler, que ya no tiene un sentimiento apasionado. Estos ejemplos, me han funcionado para quitarme el dolor de haberme enamorado de la persona equivocada en su momento, y por eso lo tengo comprobado. Si realmente quieres comenzar a dejar de amar, puedes iniciar realizando lo siguiente:

  1. Cero contacto (no llamadas, no correos, no redes sociales, nada)
  2. Autodiagnóstico de ¿cómo quieres una pareja?
  3. Mantén tu vida más activa
  4. Centra tu universo en ti mismo
  5. Haz nuevos proyectos
  6. Racionaliza las cualidades y defectos de esa persona
  7. Haz una lista de los atributos que tienes y de lo que ofreces como pareja
  8. El pasado atrás quedó
  9. Darle a tiempo que haga su trabajo
  10. Ponerle fecha de caducidad al duelo

Nada dura para siempre, ni el dolor, ni el llanto, ni el sufrimiento. Si tú quieres, encontrarás a un persona ideal para ti, sólo es cuestión que le dejes ver tu sonrisa. Una sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.

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Debo reconocer que este es uno de los temas que más me intriga y en diferentes ocasiones me ha motivado a recurrir a experiencias propias y de terceros para descifrar qué sucede cuando decimos “Te Amo”.

Si alguna vez han sentido eso que no se puede explicar pero que todo mundo lo conoce como amor (de pareja) hacia otra persona, hayan sido correspondidos o no, saben lo difícil que es el tema de decir un “Te Amo” en la relación. Siempre nos quedamos en esa incertidumbre, tanto quien lo dice como quien lo escucha, de saber si hicimos lo correcto o no, pero sobre todo, nos intriga saber qué pasará después, cómo reaccionará la persona a la que se lo dijiste y también las razones que tuviste para decirlo, si el tiempo fue el adecuado o no, o si fue demasiado pronto o el temor a que la otra persona no sienta lo mismo, sobre todo si es la primera vez que en la relación existe un “Te Amo”.

Quiero exponerles las dos versiones, la de las mujeres en general, qué pensamos cuándo decimos “Te Amo”, qué nos motiva a decirlo y todo lo que significa; y por otro lado, la versión de los hombres, cómo se sienten cuándo lo dicen, cuándo lo escuchan, qué están pensando y cómo reaccionan.

Cuando las mujeres decimos “Te Amo”

Es verdad cuando los hombres dicen que las mujeres nos entusiasmamos demasiado rápido -que somos muy intensas- y que a lo mejor cuando decimos “Te Amo” nos anticipamos un poco a la situación y vemos las cosas diferente a ellos.

Cuando las mujeres decimos “Te Amo” lo hacemos de una manera cierta y verdadera PERO no necesariamente significa que ya queremos casarnos, una casa, camioneta, tres hijos y un perro; de hecho, esta idea es la que hace que los hombres huyan porque ellos creen que nosotras queremos eso, y no, no es así. Cuando decimos “Te Amo”, a las mujeres nos gana la emoción, nos sentimos de una manera fascinadas de lo que estamos viviendo en ese momento, de un gesto amable, de cómo nos abraza, de ese charmant que tiene, de esos detalles que nos da, y así soltamos sin más un “Aaaaahhh Te Amo”. Es como el resultado de un ensueño que nos está sucediendo, así como cuando despiertas con una sonrisa por las mañanas, es algo más natural, lo decimos sin pensarlo, lo cual no significa que no lo sintamos sino que lo decimos porque lo sentimos en un mood embelesadas por todo lo lindo que está pasando. No necesariamente pretendemos que el “Te Amo” dure para toda la vida, ni siquiera sabemos bien en qué terminará, pero lo que sí sabemos es que en ese momento nos sentimos como en una nube de algodón rosa: flotando.

¿Qué pasa cuando a nosotras nos dicen “Te Amo”? Nos lo tomamos muy en serio. Es cierto, cuando un hombre nos dice que nos ama, nos quedamos estupefactas y si también lo amamos, brincamos de alegría por todos lados y con las endorfinas a tope. Si la persona que nos lo dijo, no nos interesa, el resto es un millón de posibilidades: entre las que podemos aplicar el “mejor como amigos” –y así él no pierde la esperanza- o nos escabullimos como ellos para evitar cualquier cruce de palabra con la persona o nos aprovechamos (cruelmente) –sí, hay mujeres que lo hacen- de él para que nos lleve, nos compre, nos regale, nos acompañe, etc.

Cuando los hombres dicen “Te Amo”

Cuando escuchamos que un hombre nos dice “Te Amo” nos creemos el cuento completo, creemos que quiere estar con nosotros para toda la vida, que somos la mujer de su vida, que nunca ha amado a nadie más, que nos debe fidelidad absoluta por los siglos de los siglos y que sus ojos sólo verán tu rostro, como los caballos de carrera que sólo miran hacia adelante. Y no necesariamente es así, pues luego nos sorprendemos de por qué fue infiel o hizo algo malo o lo que sea, si nos dijo “Te Amo” ¿nos mintió? No.

Por lo general, los hombres si dicen algo es porque lo están pensando. “Tengo sed, tengo hambre, tengo sueño, estoy cansado, no quiero, se te ve mal, estoy caliente, no quiero ir”, etc. Son frases tan literales, como “El libro es rojo” y se deben entender así.  Si un hombre nos dice “Te amo”  es porque en verdad lo siente, y si no nos lo dice es simplemente porque no lo siente, y bien valdría aprender de ellos eso. Un hombre se piensa mucho en decir “Te amo” créanmelo. Para ellos no es algo fácil que se toma a la ligera, porque cuando lo dicen, ellos mismos saben que su corazón está expuesto y son vulnerables. 

A diferencia  de la mujeres, los hombres se toman su tiempo para decirlo, pero depende de cada uno el significado y la manera en que lo lleve a cabo. Hay hombres que dicen amar PERO su significado de amor, difiere mucho al que estás pensando y ahí está la discrepancia. Las mujeres solemos creer que un “Te Amo” implica muchas cosas y significa lo que estamos pensando o desando y no necesariamente es así. Tal vez él te ama, sí, pero no quiere decir que haga las cosas como tú quieres o que sea de la manera en que te imaginas, sobre todo, si hay evidencia que en los hechos, las cosas que él hace,  pareciera que un “Te amo” es una burla. No lo es. Un hombre dice “Te Amo” en el momento en que lo siente, por el momento mismo, falta saber si su significado confirma con hechos sus sentimientos.

Por otro lado, también hay hombres que jamás lo dicen, por cultura, educación, machismo, traumas o por lo que ustedes quieran, no obstante creo que aunque los hechos hablan más que las palabras, sí es importante decirlo. Si no lo dice, es que no lo siente. Y si lo siente, ¿por qué no lo dice?

¿Qué pasa cuando a un hombre le dicen “Te Amo”? En el peor de los casos -que suele ser lo más recurrente- si a él le dicen “Te Amo” y no está interesado, huye. Por lo mismo que les mencioné párrafos anteriores, pues los hombres piensan que las mujeres cuando lo decimos casi escuchamos “Boda” y “campanas”. En el mejor de los casos, es que él lo toma con tranquilidad y si la relación continúa lo dirá a su tiempo, mientras, lo sigue disfrutando.

El tiempo es un factor determinante para decir “Te Amo”. ¿Cuándo hay que decirlo? No lo sé. En lo personal creo que hay que decirlo cuando lo sintamos. La primera vez que dije “Te Amo”  pensé que lo había dicho demasiado pronto, y me retracté. Pero después me dije: “No te preocupes, estuvo bien y qué bueno”. Qué bueno para mí porque quería decirlo y no me quedé con las ganas, porque lo sentía y quería vivir al máximo. Cosas de la vida, esa relación no prosperó. En lo personal, prefiero ser cautelosa al decir “Te Amo”, para mí son dos palabras que no se dicen a la ligera, o al menos no deberían.

He aprendido que hay que decírselas a las personas que en realidad se las merezcan, y guardarlas cuando sintamos que no.

A lo mejor eso tenemos que aprender de los hombres que son muy cuidadosos al decirlas. He tenido parejas a las que jamás se las dije porque sabía que esas palabras eran demasiado.

Para mí un “Te Amo”  es como si abrieras el cofre de oro del corazón y su contenido lo ofrecieras a esa persona. 

Me sorprende cómo me he sentido ahora al decir “Te Amo” , pues lo siento totalmente diferente a las veces anteriores, aunque sean las mismas palabras. Antes creía que ese “Te Amo” que dije por primera vez, era lo más fuerte que jamás había sentido pero no, porque ahora el “Te Amo”  que le digo a mi novio Sqkzble es lo más fuerte que he sentido. ¿Será a caso que nuestros sentimientos se congelan en el tiempo junto con esa idea que teníamos del amor a esa edad, en ese momento en que dijimos “Te Amo”?

Tal vez sí, pienso que la que yo era en ese tiempo, en esa edad que por primera vez dijo “Te Amo” era la versión que construí y ahora es otra versión de mí, de cómo me siento, del amor, digamos algo así como “corregida y aumentada” y definitivamente mucho mejor.

Decir “Te Amo” es cuestión de obedecer al corazón y de demostrarlo, se trata de cómo nos sentimos en ese momento con esa persona y mejor decirlo cuando lo sientes a sentirlo y no decirlo jamás pues sé de historias en las que se arrepienten toda su vida por no decir lo que sienten. Al final de cuentas, todos esperamos que la persona a la que amas y le dices “Te Amo” sienta lo mismo por ti ¿o no?

decir te amo

Imagen tomada de Revista Glamour México feb. 2012, año 14 num 168

Una reflexión muy acertada que recibí por correo electrónico ahora que estamos próximos a celebrar el Día de los enamorados.

Más de cuatro años de su vida gastaron María y Eduardo en un noviazgo aparentemente feliz, que se acabó cuando terminaron la carrera que estudiaron juntos. Fue como si hubieran agotado los temas de conversación que tenían en la universidad, para entrar en una competencia profesional que, lejos de dar trascendencia a su relación, marcaba territorios incompatibles.

Finalmente, Eduardo confesó que cuando se dio cuenta de que su noviazgo le reclamaba mas formalidad, tuvo miedo de continuar, porque necesitaba tiempo para saber si María era la mujer con quien realmente deseaba pasar el resto de su vida’. 

Su caso es el de cada vez más parejas ‘modernas’ que huyen de la responsabilidad como del demonio incluso cuando ya tienen todo preparado para la boda. Quizás no supieron nunca que el verdadero amor no se traduce en ‘sentir bonito’ cuando se esta frente a la pareja y que tampoco significa estar de acuerdo en todo lo que se hace, porque cuando realmente se ama a alguien se adquiere el COMPROMISO MORAL de ayudarlo respetuosamente a ser mejor, a que crezca como ser humano en todos los aspectos.

Cuando los jóvenes sueñan con encontrar al príncipe azul o a la súper-mujer para ser felices siempre, tendrán que plantearse con toda seriedad si no están esquizofrénicos, porque un mundo así solo se da en las letras o en las telenovelas, donde navegamos a merced de la imaginación del autor, pero no en el mundo, donde el Creador ha dispuesto para los hombres la felicidad y el sufrimiento, los logros y los fracasos, la aceptación y el rechazo, y la lucha constante y permanente, desde que nacemos hasta que dejamos de respirar.

Hace poco llego a mis manos una información de Cimac, en la que Martha Celia Herrera, psicoterapeuta del Centro de Interdisciplina Conductuales, asegura que las mujeres aún hoy conservan la expectativa de encontrar a un hombre maduro, productivo, estable, inteligente, paternal, que cambie pañales, que las acompañe al pediatra, que sepa preparar papillas que sea una excelente pareja, tierno, que externe sus emociones, que no pida relaciones intimas cuando ella está enojada, que sea empático.


Ellos, entre tanto, buscan a la mujer de sus sueños: productiva, inteligente, excelente anfitriona, que desee uno o dos hijos cuando el lo decida, que no pida dinero, que sea autosuficiente, independiente y autónoma, que colabore en la economía familiar y que cuide a los niños, que lave, planche, cocine y tenga bien arreglada la casa, además de que se dé tiempo para cuidar su apariencia, que siempre esté súper delgada, que sea vea sexy y ya saben…

La doctora Herrera dice que con la revolución sexual y el feminismo se rompió el equilibrio tradicional entre el papel que correspondía a los hombres y el que estaba destinado a las mujeres. Los varones se asustan frente a las mujeres que compiten con ellos en su espacio laboral y que a menudo están más calificadas que ellos, y esa amenaza a veces se extiende al campo sentimental.

Influye también que se dividieron los roles sin que éstos hayan quedado delineados. Ahora la mujer tiene mas actividades que antes, porque debe estudiar, trabajar y atender a su familia, hecho que resulta desconcertante para todos.

Las expectativas femeninas y las masculinas son irreales y poco objetivas Muchos ni siquiera son capaces de expresar lo que esperan del otro. Yo no soy psicoterapeuta, pero sé que en la vida nada es mágico ni gratuito.

Los hombres y las mujeres hemos sido siempre los mismos, aunque las circunstancias han cambiado y, en este renglón, no tan positivamente como sería deseable.  Nadie está ya hecho; la vida entera no nos alcanza a veces para irnos moldeando según nuestras metas y proyectos. De la misma manera dos seres inacabados, que tendrían que estar conscientes de que van a esculpirse juntos durante toda la vida.

Anhelar un príncipe azul o una súper mujer junto a nosotros NO es un PECADO, pero sí puede llegar a convertirse en un obstáculo para ser felices al lado de un ser humano de carne y hueso, con potencialidades y miserias que, como nosotros, necesita comprensión y verdadero amor para perfeccionarse poco a poco. Si hoy tantas relaciones se rompen después de un tiempo de tratarse en su noviazgo, es precisamente porque no estamos dispuestos a trabajar para forjar una relación sana, sincera, basada en el verdadero amor, que no es solo romanticismo, sino prueba constante de fidelidad, comunicación, respeto y de humanidad.

Curiosamente, la doctora Herrera concluye que, mientras estudian licenciaturas, maestrías y doctorados, hombres y mujeres no se dan tiempo para ‘habilitarse en pareja’, para hablar de sí mismos. Todo eso se queda guardado y, cuando cumplen 30 años o más, deciden tener un compañero y suponen que como por arte de magia, contarán con habilidades que no desarrollaron, porque nunca se dieron tiempo para hacerlo.


Para relacionarse con otra persona hay que estar dispuesto a negociar, a manejar enojos, a discutir -no pelear- porque aunque existan puntos de vista diferentes, es posible conseguir objetivos que satisfagan a los dos, en otras palabras: COMUNICACION, dice la doctora; pero eso cuesta.

Quizás el problema radica en que nadie desea comprometerse a entablar la lucha por lograrlo. Demasiado egoísmo -diría yo-. Cada día son más las mujeres y hombres, profesionistas, independientes, inteligentes y de éxito, que ven pasar los años sin encontrar pareja. Personas, de todas las clases sociales se encuentran frente al mismo problema.

Solteros y Solteras se han quedado atrapados(as) en un espacio dentro de la sociedad actual, muy limitado en cuanto a diversiones y actividades, y se les dificulta mucho encontrar personas en su misma situación, ya no se diga para casarse, sino simplemente para acompañarse y entablar una buena amistad.
Ya no existe la palabra ‘solterón (a)’ y su imagen ha cambiado 180 grados, ya no es el hombre o la mujer gris, amargada, vestido como fraile o monja (según sea el caso); ahora son seres impecables, atractivos(as), de muy buen carácter. Que van supliendo la juventud con personalidad, desarrollo humano e intelectual.

“Hay demasiadas mujeres y pocos hombres” es una idea que se escucha todos los días, y que ha llegado a penetrar profundo en la conciencia de las mujeres de todos los estratos sociales. Este punto se da como un hecho, apoyado en estadísticas generalmente falsas o bastante caprichosas. A un número determinado de mujeres les corresponde un número equivalente de hombres, a diferencia de la idea común de que por cada hombre hay cinco o seis mujeres.

Pero la soledad no es exclusiva de aquellas personas que son solteras. Hay mujeres que aun estando rodeadas de mucha gente llegan a sentirse muy solas, y a sufrir de carencias afectivas. También entre mujeres y hombres casadas(os), que comparten su vida con su pareja, es frecuente encontrar ‘solos(as) acompañados(as)’. 

Para poder amar verdaderamente hay que renunciar a creer que ese sentimiento es el fin de la soledad, y estar dispuestos a aceptar dos soledades, la del otro y la propia.

Y es que amor es confesar:
Si, yo te amo como tú eres… aunque no correspondas a mis sueños y a mis esperanzas, Tu realidad me da mucho mas regocijo que mis sueños…

A mis amigos que…

SON SOLTEROS

El amor es como una mariposa. Mientras más lo persigues más te evade. Pero si lo dejas volar, regresará a ti cuando menos lo esperes. El amor puede hacerte feliz, pero muchas veces duele, pero el amor sólo es especial cuando se lo entregas a alguien que realmente se lo merece. Así que tómate tu tiempo y elige lo mejor.

NO TAN SOLTEROS

El amor no es convertirse en la ‘persona perfecta’ para alguien. Es encontrar a alguien que te ayude a ser la mejor persona que puedas ser.

SÓLO QUIEREN VIVIR UN MOMENTO O USAR A LAS PERSONAS, PARA SENTIRSE MEJOR


Nunca digas ‘Te Quiero’, si no te importa. Nunca hables de sentimientos si en verdad no los sientes. Nunca toques una vida si pretendes! romper un corazón. Nunca mires a los ojos cuando todo lo que haces es mentir. Lo más cruel que un hombre le puede hacer a una mujer es dejarla que se enamore cuando él no tiene la intención de corresponderle …

SON CASADOS

El amor no es…….. ‘ tu culpa’, el amor da libertad de acción y de pensar, la monotonía se desintegra con pasión, imaginación, comunicación y mucho respeto; el amor no es: gracias por aguantarme, el amor no es mantener la relación por los hijos, el amor es de pareja no de familia ni de hijos, el amor es respeto mutuo, confianza, fidelidad, la verdadera medida de la compatibilidad no son los años que han pasado juntos, pero sí que tan buenos son el uno para el otro.

QUE TIENEN EL CORAZÓN DESTROZADO

Los corazones rotos duran tanto y como uno desea y cortan tan profundamente como los dejas continuar. El desafío no es como sobrevivir a un corazón roto, sino aprender de ellos.

QUE TIENEN MIEDO DE CONFESAR

El amor duele cuando terminas con alguien. Duele mucho más cuando alguien rompe contigo. Pero el amor duele más cuando la persona que has amado NO TIENE IDEA DE COMO TE SIENTES.

QUE TODAVÍA ESTÁN AGUANTANDO

Una cosa triste de la vida es cuando conoces a alguien y te enamoras, sólo para encontrar al final que nunca funcionó y que has perdido años de tu vida con alguien que no valía la pena. Si él o ella no vale la pena ahora, él o ella no valdrá la pena en un año o en 10 años. Déjalo ir…..

A TODOS ….MIS AMIGOS: Mi deseo para ustedes es un hombre o mujer cuyo amor sea honesto, fuerte, maduro, que nunca cambie, enriquecedor, protector, y que sientan que con esa persona no les hace falta nada.

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¿Qué sucede cuando nos damos cuenta que nos hemos enamorado de la persona equivocada? Es difícil ¿no? Sobretodo porque el problema no es que ella no sea LA PERSONA (THE ONE)  sino porque nos hemos enamorado. Efectivamente ahí radica el problema, porque cuando ya estas, como dicen por ahí, “metido con las cuatro patas” ya no hay reversa que nos salve y es aquí cuando no nos damos cuenta del daño que hace estar al lado de la persona equivocada.  

            Pero ¿cómo darse cuenta de que esa persona no es la correcta si el amor, como dicen, “es ciego”?

            En primer lugar, el amor no es ciego, los ciegos somos nosotros mismos que padecemos algo que los psicólogos suelen llamar: AUTOENGAÑO y BAJA AUTOESTIMA. Vivimos autoconvenciéndonos de que esa persona nos quiere, nos ama, de que es así porque trae presiones del trabajo, de la vida, de su familia, de sus amigos, etc., y muchas veces pensamos que somos los culpables de que esa persona tenga cierta indiferencia y maltrato hacia nosotros: “sí, es mi culpa”, “es que es por mi manera de ser”, “es que tengo que cambiar”, “ya no l@ voy a hacer enojar”, etc. Y no es verdad. No es verdad que tengamos que ser diferentes por una persona, no es verdad que esa persona no nos quiere por nuestra culpa, no es verdad que esa persona está enojada o molesta a nuestra causa, simplemente no queremos darnos cuenta de que esa persona no nos quiere y no le importamos y por ello tiene esa actitud. Pero lo malo no está en nosotros mismos, tampoco en la otra persona, sólo que ésta no es la correcta.

            Segundo,  el enamoramiento es un proceso basado en el tiempo, no es algo que surge en el tercer segundo en que conoces a alguien. No, no sucede…. Eso también es autoengaño. Te enamoras conforme vas conociendo a la persona y eso pasa después de DÍAS en que se frecuentan y con base en lo que ésta te dice, te hace, te muestra, es decir, se presenta, se expone ante ti. Todo eso que hace particular a esa persona, pero que se complementa con lo que uno empieza a SENTIR. No me refiero a que forzosamente tengas un sentimiento de amor ella, sino más bien a lo que ésta produce en ti, lo que crea, lo que transforma, lo que te hace ver, lo que sientes expresamente, en cualquier instante en que estás o piensas en esa persona. Aunado a ello, también existe algo fundamental que se involucra en el enamoramiento: compartir. Ya sean palabras, ideas, secretos, lugares, momentos, sueños, etc. Todo ese cúmulo de acontecimientos y experiencias que compartes con esa persona, más cómo se muestra ante ti y lo que produce en ti en esos instantes, es lo que hace enamorarte.

            No obstante, estos elementos tienen que quedar muy claros, no estoy hablando de que te enamores de la persona “porque es maravillosa”, no, sino de aquellos que hacen que te enamores de ella, lo cual es muy diferente. Totalmente.

            Entonces, cuando estos elementos cambian, por ejemplo: lugar, experiencias compartidas, lo que ella muestra hacia mí, y lo que me hace sentir,  es cuando se “rompe el encanto”, es decir el enamoramiento. Insisto no es la persona en sí, sino todo un conjunto de patrones que difieren para cambiarlo todo y es aquí donde erróneamente pensamos que es la persona la que “ya no es la misma” sin aceptar que NADA es ya lo mismo, ni siquiera nosotros. Es por ello, que las parejas muchas veces no se dan cuenta que su enamoramiento se afianza de esos días en que todo es maravilloso y encantador, por esos tres elementos que se combinaron en ese tiempo justo para los dos, pero que cuando éstos cambian no son capaces de encontrar esa nueva combinación idónea que haga sinergia para continuar enamorados, porque siguen “enganchados” a un sentimiento que sucedió en algún momento pero que no está ya presente.

            En tercer lugar, sucede algo que es muy válido para darse cuenta que esa persona no es la correcta: el presentimiento. El corazón (que está en el cerebro) no nos puede engañar, y cuando tenemos cierto presentimiento hacia esa persona desde un principio, las cosas ya no resultan, ni resultarán, eso es un hecho indiscutible. Por eso es conveniente hacer caso a, según las abuelitas, “lo que dicte tu corazón” y es verdad, lo que presentimos por la mayoría de los casos resulta cierto y no se trata de los prejuicios, sino de que algo no nos “late”, es ese PERO que existe por nuestra parte hacia esa persona. El problema aquí resulta cuando A PESAR de nuestro gran PERO, continuamos ahí y volvemos a primer punto que comenté: el autoengaño.

            Cuarto. La indiferencia, los maltratos, los golpes, las palabras feas, las discriminaciones, la falta de aprecio, de respeto, de dignidad y todas las faltas que existan son muestra INELUDIBLE de que esa persona NO ES LA CORRECTA. No hay más que comentar ¿Por qué estar al lado de una persona que te hace daño psicológico, emocional y físicamente? No hay necesidad, simplemente porque QUIEN TE QUIERE, NO TE HACE DAÑO. Eso es una verdad y también es una verdad que como seres humanos todos merecemos respeto y consideración a nuestra persona, así que permitir o hacer este tipo de ultrajes no se vale. Tal vez esto tendría que ser la primera condición para darse cuenta de que esa no es la persona correcta, tanto en hombres como mujeres, no obstante nuevamente el autoengaño no nos hace “abrir los ojos” para entender que el maltrato es la prueba fehaciente de que esa persona no es para ti.

            Cuando una persona está enamorada de ti, te procura al máximo, sería incapaz de hacerte sentir mal, se preocupa por tu bienestar y hace todo lo posible porque te encuentres bien. Tenemos que tener en mente el principio de reciprocidad: Dar y recibir, en mismas circunstancias; esto es que si tú estás dando amor y recibes a cambio una bofetada, pues el trueque no es justo ¿verdad? Entonces hay que alejarse de inmediato. No es que siempre des esperando recibir algo a cambio pero sí hay que ser recíprocos y esperar a que lo sean con uno.

            Por último, una prueba que nunca miente es preguntarte si esa persona es como tú la pensaste al 100%. No se trata de que sea idealizada y quieras autoconvencerse de que cumple con la “mayoría” de las características que tú quieres que tenga una persona, sino que las tenga TODAS. Se trata de que es una persona justo como tú la imaginaste; si esa persona te hace sentir justo lo que querías sentir. Aquí hablamos del autoconocimiento, pues primero tendríamos que echar un vistazo a nuestro interior para preguntarnos ¿qué es lo quiero en una pareja? O ¿cómo quiero que sea mi pareja? Y una vez que lo tengamos diseñado mentalmente pensemos si esa persona tiene justo lo necesario que nosotros pedimos, sin ningún PERO. Esto no se refiere a lo físico, sino que va más allá, puesto que lo más importante es cómo una persona piensa, cómo te trata, lo que te hace sentir y lo que compartes con ella.

 

Las secuelas.

Devastadoras. En sí lo más triste de enamorarse de la persona equivocada es no aceptar que esa persona no es para ti y seguir empecinado a continuar una relación que va más rumbo al quiebre como vagón en la tercera bajada de la montaña rusa. Eso es lo triste, porque seguir ahí creyendo que esa persona es la indicada a pesar de los cinco puntos que mencioné anteriormente es continuar en el daño sin la merecida autocompasión. ¿Qué pasa? ¿Nos gusta sufrir? No. Creo que a nadie le guste sufrir o padecer un amor mal correspondido. El problema que veo aquí es el miedo. Tenemos miedo de que esta persona sea la última a la cual podamos querer, sea la última a la cual podamos encontrar en el camino de nuestra vida; tenemos miedo de dejarla por cuestiones económicas, sociales, de hijos, de familia, etc. Y es el miedo el que nos hace detenernos para ponerle un “hasta aquí”. El miedo es difícil de combatir pero no imposible. Es por ello que cuando nos encontramos con esta situación, es únicamente cuando nos damos cuenta de que nos hemos enamorado de la persona equivocada. Muchas veces el daño es muy fuerte y las secuelas afectan todas las esferas de nuestra vida; nos vuelve incrédulos al amor, no tenemos confianza, somos ásperos en el trato a los demás, otros padecen problemas de salud, mentales y físicos, pues en nuestro cuerpo se manifiesta nuestra alma, y en algunos casos los daños son irreversibles, quedan estigmas y heridas que poco a poco se pueden sanar, siempre y cuando se tenga voluntad para hacerlo. Por eso más vale darse cuenta a tiempo, para que el daño sea menor. No se trata de soportar, padecer ni sufrir, se trata de darle prioridad a lo que queremos y buscamos del amor y tener confianza en que existe en el mundo una persona que está reservada para cada uno.

Nunca es tarde, pues es peor nunca haberlo hecho.


MIS PALABRAS EN …

DB

Este blog tiene como mero propósito expresar mi opinión sobre temas que son de mi interés, mismos que van desde la política, la ciencia, los deportes, las artes, la pareja, los sentimientos, hasta las cosas más superficiales como la moda, programas de TV y la astrología. En fin cualquier tema en donde me vea involucrada y que necesite una reflexión sobre el mismo. Trato esta ”necesidad” como algo imprescindible en la vida del ser humano, que siendo un ente social no podemos quedarnos aislados sino que forzosamente interactuamos, no importando las distancias, las soledades, los idiomas, las ideologías, las culturas, las fronteras, no importando si estamos en una isla desértica o en el país más pobre, todo gracias a Internet.

COMENTARIOS DE LECTORES

alejandro en ¿Por qué no debe…
Cristian en ¿Cómo dejar de amar a la perso…
Fi en ¿Por qué no debe…
bethzorely rodriguez en Qué sucede cuando decim…
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