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Posts Tagged ‘hombres vs. mujeres

    Por fin revelaré al mundo femenino esta gran pregunta con sus muchas respuestas y después de mucho postergar esta entrada y con la información recabada (aunque nunca es suficiente) me he decidido a exponerles  ¿qué es lo que busca un hombre en una mujer? como pareja obviamente, qué hace que una mujer pueda ser atractiva para un hombre y que éste se enamore de ella.

    No estoy por inventar el “hilo negro” como dice el refrán, simplemente es información lógica proporcionada por hombres reales. Y si están pensando que en una de las características de la lista que enumeraré a continuación está que una mujer tenga medidas de supermodelo, pues les adelanto que están en un error. No, un hombre no busca una mujer con medidas perfectas, esas les gustan verlas en las revistas,  pero una mujer de la que se enamoran, tendrá que ser REAL.

    Cuando vemos a un hombre que se desvive en atenciones y está perdidamente enamorado de una mujer, muchas veces nos preguntamos “¿qué le vio? ¿qué tiene ella de diferente?” En ciertos casos ni siquiera es la chica más bonita, ni la de mejor cuerpo pero tiene un je ne sais quoi que encanta o al menos que al hombre le fascina.

    Acabo de leer la columna de “Max” en mi revista Glamour México de febrero 2011, y él trata precisamente el tema, donde nos señala ¿qué hace que los hombres nos quedemos ahí, con ella, en esa relación, por mucho tiempo?

    (Chequen esto chicas)

    Nos quedamos con la mujer versátil, la que tiene muchas cosas en un solo paquete. Es aquella que puede ser tu gran amiga.  Lo mismo disfruta unos tacos de la esquina que una cena en el restaurante más caro de Nueva York. Se sienta un rato a ver contigo el futbol y se emociona. Puede ver una película de acción y se divierte tanto como con la más cursi. Baila contigo hasta las 5 de la mañana en la boda de tu mejor amigo y se lleva bien con todos tus amigos. Te diviertes con ella, la pasas bien, quieres incluirla en todos tus planes. Aquella que además de amiga, es amante. Te puede dar una noche de sexo romántico y al día siguientes es un maldito terremoto que hasta te espanta. Disfruta el sexo, lo provoca y a veces hasta lo pide. Te sorprende de vez en cuando con cosas nuevas y atrevidas. Amiga, amante y también socia. La socia es la mujer que quiere ser parte de tu proyecto y te invita al suyo. Te acompaña y te impulsa en los planes personales, profesionales, económicos, etc. y te pide que la acompañes en los suyos. Lo hace con actitud positiva y con la firme idea de que todos ganan con el éxito de los dos. Lo común es que los hombres tenemos amigas por un lado, amantes por otro y socias por otro. Pero cuando las encontramos en un paquete, se acabó la búsqueda.

    Segundo, nos quedamos con la que represente un reto constante. Aquella que nunca logras descifrar por completo. La que sabes que NO  tienes segura. La que está ahí pero vale tanto por sí misma, que mañana te la pueden arrebatar. La que puede sobrevivir sin ti pero al mismo tiempo te necesita. La que no se regala sino que se vende caro. A los hombres nos gusta conquistar, nos gusta hacer cosas difíciles como subir una montaña o hacer un triatlón y es lo mismo para las relaciones. El chiste es que sea un reto, no una pesadilla. No es lo mismo. Me reta que mi mujer sea preparada y exitosa, es una pesadilla que sea soberbia y pedante. Me reta que una mujer sea guapa y atractiva, es una pesadilla que una mujer sólo viva para eso. Me reta que una mujer sea buena para el sexo, es una pesadilla la que es buena, con o sin ti. Me reta una mujer que me necesita, es una pesadilla  una mujer celosa y obsesiva.

    Tercero, y quizá el más importante, nos quedamos con las mujeres inteligentes, las que construyen cosas, y las que nos ayudan a construirlas. Una mujer inteligente es la que sabe construir un hogar, un patrimonio, una familia, una red de amigos, proyectos profesionales y sobre todo, una relación. Tratamos de evitar a toda costa a las tontas, a las destructoras. Son las que destruyen tu familia, tu grupo de amigos, tu patrimonio, tu carrera, etc. 

    Versátiles, retadoras e inteligentes son las mujeres que nos hacen quedarnos en casa, que nos hacen olvidar otras opciones”.

Hombres muy guapos en una entrevista para Excélsior comentan al preguntarles sobre su mujer ideal (no hagan caso a eso de “guapa” porque la belleza es subjetiva).

Oswaldo Trava: 31 años, Ingeniero Industrial, MBA en Standford “Que tenga valores, sencilla, guapa, deportista, familiar pero independiente y muy divertida. Quiero una amiga que se interese en lo que hago y me quiera ayudar a lograr mis metas. Y que ella pida lo mismo de mi. Me gusta que sean abiertas y que se vean contentas”

Jorge Marroquín: 30 años, Administrador de Empresas, Universidad Anáhuac “Guapa, inteligente, con valores y, lo más importante que sea alivianada. Busco una compañera, mi mejor amiga, que tengamos una química perfecta y la mejor mamá para mis hijos. Admiro de una mujer que aunque sea guapa y tenga muchas cualidades, se mantenga sencilla y con los pies en la tierra.”

Alex Ortiz: 30 años, Ingeniero civil de la Ibero. “Independiente, divertidísima y romántica. Busco que una mujer me haga disfrutar de la vida. Admiro de una mujer la independencia que logre por sí misma lo que se propone.”

Antonio Gaudry: 28 años, estudió Gastronomía en Ambrosía y Le Cordon Bleu. “Mi mujer ideal es independiente, inteligente, divertida, alivianada y de apellido compuesto. Busco alguien con quien pueda pasarla increíble, que me apoye y comparta mis experiencias. Admiro que sea segura y honesta.”

Mario Domínguez: 34 años, corredor de autos y socio de restaurante Morton’s. “Guapa, cariñosa, con buen corazón. Que le guste hacer las mismas cosas que a mí. Quiero alguien que me quiera y me respete. Admiro que tenga valores sólidos.”

Bernardo Elizundia: 32 años, Administración de Empresas en Newsport University y MBA en Harvard. “Muy guapa, inteligente, aventurera y activa. Que practique algún deporte y comparta mis valores. Que sea interesante intelectualmente hablando, divertida y arriesgada.”

Manuel Ruiz: 32 años, Diseño en la Anáhuac. “Tierna, inteligente, deportista y que le fascine el arte. Que sea segura de sí misma, culta, con valores familiares, sincera y que disfrute cualquier momento de su vida. Que sea adaptable y que tenga buen humor.”

Karim Abud: 32 años, Mercadotecnia en la University of Miami. “Atlética, divertida, con sentido de aventura, que tenga gran corazón, que sea independiente, con valores y me haga reír mucho. Busco una persona con quien pueda compartir buenos y malos molmentos, que perdone y que quiera crecer junto a mí.”

En otras latitudes y entrevistas personales ¿qué NO les gustan a los hombres de las mujeres? Aquí los comentarios.

Que no digan realmente lo que quieren decir.

Que sean controladoras, que todo lo quieran contabilizar, agendar, etc.

Que no crean en ti y que critiquen por todo. Que señalen tus puntos malos y te exhiban.

Que se fijen más en currículum en vez de cómo eres como persona.

Que sean obsesivas y que no disfruten el momento preguntando “¿te gusto? ¿me amas? ¿hacia donde va nuestra relación?”

Que sean descuidadas en su arreglo personal.

Que sean hipócritas, doble cara por ejemplo que diga que no quiere depender de un hombre y en una salida, él pague todo y ella nada.

Que exageren en su arreglo personal y se maquillen como para salir a un carnaval.

Que sean convenencieras.

Que no sepan lo que quieren.

Que no sean congruentes.

Que sean mentirosas.

Que sean muuuy celosas.

El resumen…

Hay muchas coincidencias entre lo que dicen las diversas fuentes. ¿Notaron que en ningún momento alguno mencionó medidas, talla,  peso, o la marca de zapatos? Eso a un hombre realmente no le interesa. Un hombre prefiere a una mujer que sepa disfrutar de la vida, que sea independiente, que tenga sus propias ideas y las defienda. Una mujer que represente un reto, y como dicen, con ello no significa que sea una pesada ni tampoco que diga sí a todo, sino que les cueste un poquito de trabajo conquistar. Una mujer que se entrega muy fácil, y que a todo diga “sí” o “como tú quieras cariño” jamás representará un reto. Los hombres buscan alguien “interesante” y eso no quiere decir que te conviertas en una enciclopedia ambulante o en una intelectual, sino que hagas lo que te gusta hacer, algo diferente, un hobbie que te apasione pero que sea algo que salga de lo común y de lo trivial.

Muchos hombres coinciden en que sea divertida. A veces las mujeres no nos damos cuenta que con una sonrisa le podemos decir muchas cosas a un hombre. Una mujer feliz es atractiva. Ser divertida significa que sepas disfrutar de la vida. ¿Cuántas veces nos preocupamos más por el outfit o por descifrar lo que dice ese hombre en la primera cita, en vez de disfrutar y sonreír por el momento tan agradable? Ser divertida tampoco quiere decir que te la pases  todo el tiempo carcajeándote de lo más tonto, no, sino que tengas sentido de humor y sobre todo que sonrías. Una sonríe cuando es feliz. Un hombre no pasará  tiempo con una chica que siempre esté de mal humor, o que nada le parezca o que se la pase quejándose de todo.

Una mujer que es segura de sí misma e impredecible conquista siempre. Sabemos que a veces, las mujeres no somos del todo “la seguridad con tacones”, pero siempre es bueno que defiendas lo que piensas. No en todo tienen que estar de acuerdo, eso es parte de conocerse. Un error muy grave que se suele cometer cuando conoces a alguien es querer agradar en todo, y no necesariamente es así. Si estás segura de ti misma y de lo que piensas, lo expresas y eso llama mucho la atención de un hombre. También, una mujer segura implica no sentirse menos cuando él mira a otra chica o cuando él sale con sus amigos, es tener confianza. Pero también en ello hay que tener cierto cuidado,  ya que todos los extremos son malos.

Los hombres quieren una mujer independiente y que a la vez los necesite. Pudiera parecernos contradictorio pero no lo es, todo depende del matiz. Una mujer independiente es aquella que puede resolver sus propios problemas, tales como financieros, necesidades básicas, y problemas personales, no aquella que definitivamente no puede hacer nada si él no está, si él no le da dinero, si él no habla por ella. Una mujer dependiente de un hombre se vuelve algo enfadoso y nadie quiere tener a una novia-hija ni ser niñera. Sin embargo, los hombres también se quieren sentir que los necesitamos ya que son protectores por naturaleza, así que tampoco les gusta que la mujer sea lo demasiado suficiente en todo (aunque sí lo podamos). Y es ahí donde viene la inteligencia de la mujer, que podemos hacerlos sentir como que los necesitamos en las “tareas de hombres” como cambiarnos una llanta del auto o un foco de la casa. Es ahí cuando la pobre princesa indefensa es rescatada por el príncipe valiente y él se siente el héroe. A los hombres les gusta saber que los necesitamos, pero no para todo; les gusta ser los héroes que nos rescaten de un “problema” que realmente no podamos resolver y es ahí donde nosotras les tenemos que dar su lugar de hombres. Por el contrario, una mujer que hace todo, todo, todo y que no necesita para nada a un hombre (y a parte presume de ello) no será una compañera con la que él se quiera quedar.

Los hombres gustan del sexo y una mujer que sepa disfrutarlo es algo que ellos toman en cuenta. Un hombre nunca va estar con una mujer que sea un hielo en la cama o que se preocupe demasiado por complacerlo. Al hombre le gusta ser el rey y complacerte, así que como mujer lo único que hay que hacer es disfrutarlo y como dicen, sí les gusta que –a veces- nosotras tomemos la iniciativa.  También  a los hombres les gusta el deporte,  pero no necesariamente tienes que ser una atleta, sino que puedan encontrar actividades que ambos disfruten, el deporte es sólo un ejemplo. Y si de ver fútbol se trata, también es sólo un ejemplo, no te tiene que gustar el fútbol para conquistarlo, pero sí es importante que si él hace algo que no es de tu pasatiempo favorito, lo dejes hacerlo sin reprochárselo. Por otra parte, cuando un hombre está enamorado, así sea la final del Mundial, querrá estar contigo primero.

Existen quienes piensan que un hombre nunca será amigo de una mujer y viceversa. Yo no creo eso, pero sí creo que en una relación el hombre busque que su pareja también sea su amiga, y ¿qué hace una amiga? Lo escucha, lo entiende, le presta atención, lo anima y lo apoya. Al final de cuentas, esto es lo que hace una compañera de la vida. No necesariamente tienen que tener el mismo pensamiento, pero si la mujer apoya al hombre en sus proyectos y se interesa por él y por lo que hace, él se sentirá importante y que le tienes atención, entonces él siempre querrá estar con alguien así.

El arreglo personal hay que tenerlo presente. Si creen que porque digo que a un hombre no le interesa si tienes medidas de modelo no le importa si estás peinada o no, no es verdad. Los hombres SÍ se fijan en el arreglo personal. Todos (aunque lo finjan y no lo digan). Tampoco se trata de caer en el exceso. Una mujer con demasiado maquillaje a todas horas no es atractiva para un hombre. A ellos les gusta lo “natural”. Es verdad, pero con “natural” tampoco es “cero maquillaje”, sino arreglada pero sin exagerar. A un hombre le gusta que la mujer sea femenina, eso que nos hace ser diferentes a ellos, los detalles de oler agradable, de tener las uñas cuidadas, el cabello, etc., son pequeñas cosas que a un hombre también le agradan en una mujer.

Una mujer que lo deje ser como es,  que no lo quiera cambiar, que acepte sus defectos y alabe sus virtudes, que quiera conocer de su vida pero que no lo hostigue, que respete su espacio y a sus amigos. Muchas veces los hombres no acercan a su mujer a su grupo de amigos o familia, porque ella no le gusta convivir con ellos o porque los critica. La familia y los amigos son parte de su círculo y simplemente si a nosotros nos sucediera no nos gustaría que nos trataran así. Esto no quiere decir que tienes que ser la mejor amiga de sus amigos o tratar de agradar a todo mundo, pero si vas a estar en un lugar es mejor estar bien, y si no, pues no lo estés, pero tampoco alejarlo de sus círculos sociales que él ya tenía antes de ti, porque es lo que más odian los amigos y la familia y desgraciadamente lo orilla a tomar una decisión que no necesariamente será quedarse contigo.

La sinceridad es una virtud que los hombres elogian. Fuera de banalidades y pretensiones, una mujer sincera y auténtica, que se muestra quien es sin miedos, es algo que les atrae. Esto no significa que tienes que andar diciendo todo, ni contándole toda tu vida ni tu pasado al primer galán que encuentres, sino que hay que decir las cosas como son cuando se tienen que decir. No hay peor situación que quebrante a un hombre como una mentira y eso lo sé. La honestidad sea como sea siempre será un punto a tu favor.

Al final de cuentas, un hombre se quedará con una mujer que pueda ser (en potencia) la madre de sus hijos, una mujer que fuera de títulos profesionales sea inteligente, sea segura, sea un reto y tenga metas propias, tenga cuidados hacia él y hacia su persona, lo tome en cuenta, le reconozca sus éxitos y lo apoye, que deje ser él quien la proteja pero sin ser dependiente; una mujer que lo ame y que disfrute y esté contenta cuando pasan tiempo juntos pero primero que sea feliz consigo misma.

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Acabo de ver la película Love and Other Drugs (De Amor y otras adiciones) con la formidable y guapísima Anne Hathaway y el ex de Taylor Swift, Jake Gyllenhaall, a quien vemos de una manera muy diferente que en Brokeback Mountain donde interpretó a un homosexual y como si fuera a propósito, en esta película aparece como todo un “Don Juan” que consigue a cuanta mujer quiere en su cama y se vale de su atractivo para obtenerlo.  La historia está basada en la novela Hard Shell: The Evolution of a Viagra Salesman de Jamie Reidy y precisamente se trata de un representante de laboratorio Pfizer quien tiene la característica de ser el típico patán que no se enamora y que sólo quiere sexo –y lo consigue- hasta que se encuentra a una chica que también quiere lo mismo –sólo sexo sin compromiso- y de quien termina enamorándose y queriéndole ayudar a ella en su enfermedad de Parkinson. Una comedia romántica que refleja que los temores, rechazos e inseguridades, muchas veces se esconden debajo de una personalidad independiente, segura y del “no me importa” pero que ante el amor las “máscaras” no funcionan pues éste simplemente fluye y te cambia por completo.

¿Qué hace un hombre-cero-compromiso cuando se encuentra a una mujer que también es cero-compromiso? Pues se interesa en ella porque es diferente. Él no se la cree que ella sea igual que él, que no quiera novio, ni flores, ni chocolates y que después del sexo ella no recuerde ni su nombre y lo bote. ¡Eureka! Justo lo que él quería lo encuentra y él se quiere quedar pero lo grave del asunto es que la condición para disfrutarlo es NO QUEDARSE. ¿Y qué hace él? Insistir e insistir ¡Voilà! ahí lo tiene ella rendido a sus pies. El patán se enamoró y ahora el rechazado es él.

Aunque parezca curioso, este tipo de comportamientos es de lo más común pues por naturaleza humana nos gusta lo que no podemos obtener. El rechazo lo hace más desafiante e interesante. Pero ¿qué hay detrás de un “NO-QUIERO-COMPROMISOS”? Miedo. Miedo a ser lastimado, miedo a enamorarse y después sufrir, miedo a entregarlo todo y después que te “vean la cara”, miedo a que te tengan lástima por lo deplorable que es tu vida. Esa es la razón por la cual los protagonistas de la historia se encuentran. Ambos tienen miedo a entregarse a enamorarse y cuando se dan cuenta de que les sucede (el enamoramiento) huyen y se vuelven a refugiar en su máscara pero ambos sufren por no estar juntos.

Lo semejante llama a lo semejante.

Aceptar lo que sentimos por alguien es el primer paso para estar con esa persona y hacer hasta lo imposible por ella, sin embargo decirlo es lo más difícil porque al hacerlo nos exponemos. Y es ahí donde los protagonistas tienen su catarsis; la confrontación interna que desencadena el amor hacia el otro hace que no se reconozcan. El patán tiembla cuando por primera vez dice TE AMO. Ella huye para refugiarse nuevamente en su enfermedad y en su vida miserable porque no cree lo que él le acaba de decir y lo maravilloso que es estar juntos.

El amor nos hace hablar con palabras y con acciones; nos hace buscar en el infinito hasta encontrarlo; nos hace esperar hasta las raíces; nos hace pedir perdón y aceptar que nos equivocamos; nos hace hacer lo imposible para recuperar a la persona que amamos. 

¿Por qué el patán cero-compromisos no la deja ir y la busca para decirle lo que siente? Porque la ama, pues ella ha sido la única persona que creyó que él era bueno, lo animaba y que lo aceptaba como es. ¿Por que la chica cero-compromisos quiere una vida compartida con él? Porque al final del camino, él fue el único que la aceptó tal y cual es con su enfermedad y sus miedos. 

  

Then you meet one person and your life

changes forever.

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Por el camino nos encontramos a hombres que han sido víctimas del látigo femenino y que se van convirtiendo en sapos gracias a nuestras maldades. Resulta que el “hombre bueno y atento” (modalidad Príncipe) que vive dentro de cualquier hombre queda reprimido por el resto de sus días debido a una mala experiencia con una mujer porque ésta le ha herido profundamente y volverse a mostrar así lo hace vulnerable y no quiere sufrir una vez más.

¿Qué pasa con esos hombres que si quisieron alguna vez no vuelven a querer y peor aún buscan quién se las pague haciendo sufrir a cuanta mujer se interese en ellos? Sus relaciones son difíciles y por más que pudieran interesarse en una “Princesa” su otro yo “Sapo” los hace recordar lo mucho que sufrieron cuando fueron buenos y el perfecto “Príncipe Azul”. Muchas veces he escuchado eso que dicen que “a las mujeres les gusta sufrir”, “trátalas mal y ahí van a estar” o también que los hombres que son mujeriegos, infieles, prepotentes y que no te hacen caso, resultan más atractivos ¡No hay nada más falso que eso!

Es cierto que cuando vivimos una desilusión amorosa, guardamos cierta cautela para volver de lleno al amor, pero de ahí a que después de esto nos dediquemos a la crueldad humana, despreciando a cuanta persona se acerque a nosotros y busque una relación, nos llevará a una completa soledad, porque nadie va a querer estar al lado de alguien que trata mal (tanto para hombres como para mujeres).

He encontrado muchos amigos hombres que decidieron reprimir a su “Príncipe” interior para sacar al “Sapo” que según les ha dado mucho resultado en sus conquistas, pero que al final de cuentas no se han dado la oportunidad de enamorarse y de vivir una bonita relación. Y también aquellos que a pesar de tener su periodo reptil, han volteado a tiempo para ser “Príncipe” otra vez. Creo que si alguien te interesa, pues habrá que hacer lo posible por hacérselo saber y por el contrario si no te interesa, también; lo que no se vale es la venganza y dejar de creer en el amor, pues no todo en él es sufrir sino que por el contrario, es el sentimiento más hermoso que los humanos podemos tener.

Para aquellos que creen que siendo “Sapos” es lo que mejor resulta para conquistar chicas, les puedo decir que al final de la historia terminan solos, pues ninguna mujer puede soportar por la eternidad un mal trato, en cambio a aquellos que por un momento permiten entregar su mejor lado a la persona que les interesa, tienen la mitad de la ventaja de poder vivir un romance maravilloso y si no sucede así y les toca una “palma en la nariz”, no dejar de creer en que el amor lo encontrarán en la siguiente o en la siguiente o en la que sea la correcta. Lo peor que podemos hacernos a nosotros mismos es negar que podemos volver a enamorarnos de alguien extraordinario y reprimir nuestros sentimientos.

Me encanta esta frase:

El más hermoso futuro dependerá de la necesidad de olvidar el pasado. Nunca podrás avanzar en la vida hasta que hayas superado los errores del pasado y todo lo que lastima tu corazón.

 

  

 

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Aunque pareciera lo contrario, los “Sapos” no tienen éxito, las mujeres preferimos a los “Príncipes” (imagen de http://desencantadas.blogspot.com/)

¿Qué les hicieron a las mariposas que ya no vuelan de día y sólo de noche? 

Cuando cada año el índice de divorcios aumenta (en 2009 fue de 7%),  y vemos adolescentes embarazadas convirtiéndose en madres solteras a los 13 y 14 años; cuando ya son escasas las parejas que celebran sus bodas de oro o ya de perdida de plata y es lo “normal” que tus papás estén separados; cuando ya no suelen preguntar “¿quieres ser mi novia?” y dan por hecho que después de tres salidas y besos “salen”;  parece que nos hemos acostumbrado a una nueva manera de entablar las relaciones sentimentales y de pareja, fuera del romanticismo de antaño, del cortejo, pero sobretodo de lo que realmente queremos en la compañía del otro.

¿Qué ha pasado con jóvenes y adultos, que tal parece que ya nadie quiere utilizar la palabra “novio”, “novia” y la hemos cambiado por el anglo-término “free”?

Defino free -aunque realmente no es algo que comprenda del todo- que significa libre, ¿de qué? del otro, obviamente. Libre de sentir, libre de compromisos, libre de estar en la cama con quien caiga esa noche. Es una relación que no involucra sentimientos, que no incluye “dramas”, que ambos pueden salir con otras personas y estar juntos a la vez porque no hay nada comprometido. No se deben fidelidad, ni llamadas, ni invitaciones a comidas familiares, ni presentaciones formales; mucho menos se deben “títulos” y ni mencionar la palabra que suena peor que sirena de la Cruz Roja (compromiso) porque inmediatamente se “rompe” el free. ¡Cómo se puede romper algo que nunca comenzó!

La base del free se mantiene mediante el vínculo meramente carnal, sexual y la diversión, si es que se tienen las facilidades al alcance. Se dejan de lado los protocolos, el cortejo y se va directo a la acción. Dejamos el “bla, bla, bla” y seamos honestos en qué es lo que pretendemos. Se piensa en besos y cama, cuando quiera y cuando pueda, pero hasta ahí, no más allá.  Si la otra persona accede, qué bien, si no, ya habrá alguien más que siempre estará dispuesto a tener diversión for free.

Existe una imagen que me gusta mucho para ejemplificar mi idea de free, algo así como querer “comer la cereza del pastel, sin comprar el pastel completo” como cuando los niños pasan su dedo por el pastel para probar el “merengue” y después ya no se lo quieren comer. No se vale, ¿o si? Depende. ¿De qué? De lo que cada uno quiera. Si ambos están de acuerdo en ese tipo de “relación” (que para nada lo es, mas que un intercambio físico) pues adelante, muy respetable. Habrá tiempo para darle satisfacción al cuerpo.

No obstante, aún sigo creyendo –a pesar de todo lo que me ha pasado- que nadie en el fondo quiere ser un “(paréntesis)” en la vida del otro; un “escape" de la realidad, porque al final la soledad es muy dura. Creo que no nacimos para estar solos. Los mejores momentos en la vida se pasan en pareja. Definitivo.

En su mayoría, los hombres son quienes suelen proponer el free y muchas mujeres en aceptarlo, pero ahora sucede también al revés. Es indistinto. Habrá muchos hombres que lo acepten y muchas mujeres que lo propongan, y viceversa. Lo que sí creo es que de una forma u otra, este tipo de interacción ha venido a desvirtuar lo que antes era “la regla sin excepción” para poder estar con una mujer y hombre decente: el noviazgo.

Tanto las mujeres como los hombres hemos sido un tanto culpables para el curso tan desafortunado que ha provocado que ya casi nadie quiera “formalizar” una relación. Pues por experiencias, hombres y mujeres de todas las edades han sido lastimados por eventos sucedidos en un noviazgo, por falsas esperanzas o grandes expectativas dentro de una relación que inicia bien y termina muy mal, o porque ya no necesitas preguntar “¿quieres ser mi novia?” para que una mujer se involucre que con un hombre. Y con esos antecedentes pues ni quien quiera “tropezar de nuevo y con la misma piedra”, así que para eso, mejor no comprometerse, sí gozar del “amor” y de todos los “beneficios” que otorga un noviazgo pero no serlo en realidad.

Todos tenemos miedo de que nos lastimen, eso es un hecho. Pero de ahí que por miedo queramos solamente “meterle el dedo al pastel sin comprarlo” pues queda en cuestión de lo que cada uno quiera en realidad. El estar con una persona dentro de una formalidad, no implica perder la libertad individual, no significa que dejes de lado tu vida o tu forma de ser por agradar al otro o por estar juntos, y mucho menos quiere obligar a alguien a dar lo que quiera dar o a estar con quien y donde quiera estar.

El problema radica cuando verdaderamente nos damos cuenta que queremos siempre estar al lado de esa persona. En el momento que descubrimos que esa persona nos hace vibrar y sentir lo que con nadie habíamos sentido, es cuando ya el free cambia de término (o debería de)  es en el momento en que también nos preguntamos ¿con qué propósito? ¿por qué dar un paso más? ¿para qué? si así estamos bien (¿lo estamos?).

Fuera de todas las preguntas sin respuesta, que en el fondo bien sabemos cuáles son, considero que el valor del “compromiso” se debe exaltar en estos tiempos, y con ello no me refiero a una acta de matrimonio, a un anillo o a un título de “Novia, Novio, Esposa o Esposo”, sino que más bien a estar comprometidos con nosotros mismos de que estamos con la persona que queremos estar y de que estamos seguros de lo que queremos hacer y sobretodo, disfrutarlo. No se vale desperdiciar tu energía con alguien que no lo merezca, que no esté en la misma frecuencia que tú. Pero si cada uno está bien de esa manera (sea cual fuere ésta) es necesario pensar en preponderar lo positivo siempre. Al fin y al cabo, como siempre lo he dicho, cada quien siente como quiere sentir.

La lección de hoy es:

“Procura no sufrir por anticipado. Nada más tonto e inútil que eso. Observa cómo muchos de tus temores nunca llegaron a concretizarse. Observa también cómo algunos males casi siempre traen consigo algún bien. Nuestro tiempo y nuestra imaginación deben ser ocupados por el bien, nunca por el mal.”

Rara Avis

Posted on: octubre 19, 2009

Uno está enamorado cuando

se da cuenta de que la otra persona es ÚNICA.

<Jorge Luis Borges>

 

CHIRI —Me dijiste: “Yo me enamoro para siempre de una mujer de la que, después de cuatro meses de haberla conocido, descubro que sabe tocar la guitarra”.

HERNAN —Y es la puta verdad. Eso es mucho mejor que tetas grandes. Eso es belleza. ¿Sabes qué hay en una chica que después de un tiempo agarra una guitarra y se pone a tocar? Mucho más que eso. Eso hay. Hay la posibilidad de no aburrirte de ella nunca. La posibilidad de que alimente la relación con misterios no revelados. Y piensas: “Si después de cuatro meses no me había dicho que tocaba un instrumento, ¡la cantidad de otras cosas que habrá para descubrir!” La cantidad de Italparks con fichas gratis que va a haber. Y el otro extremo es la Cicciolina, porque lo primero que les muestra a los hombres es el pezón. Con esas mujeres está todo mal.

CHIRI —Es una cosa sabida que te sientes mucho más cómodo relacionándote con mujeres que con hombres. ¿Pero por qué crees que cuando te gusta una mujer, siempre te va a gustar una que se siente mucho más cómoda con hombres que con mujeres?

HERNAN —¡Eso es espectacular! Es algo que siempre había sabido, pero nunca se me había ocurrido un buen juego de palabras con esa desgracia. Eso que dijiste recién es realmente espectacular. Incluso odiaría que terminara siendo lo más inteligente de este libro.

CHIRI —Lo más probable.

HERNAN —Pero es verdad: si algo no me gusta de una mujer, es que tenga tópicos de mujeres, y esos tópicos los adquieren cuando están todas juntas. A las mujeres que hacen mucho pijama party cuando son chicas, y muchas cenas de mujeres solas cuando son más grandes, se les atrofia la cabeza. No me gustan lo que piensan del mundo las mujeres juntas, ni lo que pretenden pensar sobre el amor.

Por eso siempre te gustan las otras. Y te enteras al toque que les encanta estar con hombres… Te enteras, por lo general, demasiado rápido, sin que ellas te lo digan. Y ahí es donde decís: “¡Puta madre, salgan todos ustedes de ese placard!” A las otras las descubres por completo a los siete minutos. Lo primero que te dicen es que estudian guitarra. Y ya no te dejan nada más por conocer.

CHIRI —Esta clase de mujer de la que hablamos, es la que en tu Catálogo Definitivo de Mujeres denominas Belleza Parcial, ¿no? ¿O son Rara Avis?

HERNAN —Sí, es verdad, son bellezas parciales. No son Rara Avis, que es el punto máximo al que puede llegar una mujer… Éstas de las que hablamos son bellezas parciales.

CHIRI —Porque las Rara Avis son todo esto, pero no desde ninguna entrelínea, en ellas todo es obvio. Incluso es obvia la personalidad, que es serena, es agradable…

HERNAN —No. La personalidad de una Rara Avis es arrolladora (y eso a veces no es ni sereno ni agradable). En ellas prima la personalidad sobre cualquier otra cosa. Es muy claro lo que dice el Catálogo sobre las Rara Avis

CHIRI —¿Qué dice?

HERNAN —Que “la especie Rara Avis no centra su potencial de arrolladora belleza de cuerpo y espíritu en los parámetros con que se suelen medir estas dotes”. Y no siempre la Rara Avis va a ser la mujer que más te guste. Porque muchas veces, de la mujer que más te gusta, lo que más te gusta es moldearle la personalidad.

Por eso nos gustan las bellezas parciales. Porque hay una manía muy Toto les héros, la película belga: armarte la mina ideal, como hizo el personaje. Agarró a una mujer parecida a la que amaba y la moldeó para que fuera idéntica. Ahí lo que tienes es una belleza parcial mejorada, llevada sutilmente a que complemente tu personalidad. Y en ese caso, la mujer ideal es la que se sabe adaptar a eso para siempre.

CHIRI —¿Te parece?

HERNAN —Sí, es la única posibilidad de ideal particular. Una Rara Avis (el ideal general, el Ideal con mayúsculas), nunca va a ser tu ideal propio. La Rara Avis es mejor, pero hay que bancarse esa inquebrantabilidad.

CHIRI —Acá disiento con vos, porque yo sé que a vos te gusta la mujer apasionada. Y una mujer adaptable no es nunca una mujer apasionada. Porque lo cierto es que a vos te encantaría que esa rostisera que le está haciendo el aguante al padre un sábado a la noche, y que está atendiendo con tanta simpatía a la gente, sea una ajedrecista que juega torneos nacionales.

HERNAN —Sí, eso es verdad. Me muero de amor si la rostisera es ajedrecista.

CHIRI —Y saber que está ganando torneos, que se pone mucho las pilas, que estudia, y que va a seminarios… Y que los sábados a la noche le hace el aguante al padre en la rotisería…

HERNAN —En ese caso yo, aunque esté sin trabajo, ahorro toda la semana para comprarle medio pollo con papas fritas los sábados. Como pollo una vez a la semana con tal de verla, de admirarla. Es un problemón, porque después nunca le digo nada. Ese es el otro asunto, que me taro. Una mujer así es algo demasiado bueno. Una chica que no te dice nada de lo que hace, y tienes que enterarte por el Clarín, porque aparece en la página que escribe Najdorf…

CHIRI —…Y que en ningún momento, en la rotisería, te está diciendo “uy, la concha, dentro de un rato tengo que encerrarme a estudiar ajedrez”. Sino que te atiende con buena onda, modosita…

HERNAN —¿Ves? Eso es una Rara Avis

http://orsai.es/2007/11/de_mujeres_y_de_fobias.php

 

Espléndida la conversación entre dos amigos (HERNÁN y CHIRI) sobre las mujeres que son únicas, que son diferentes. ¿Qué es lo que hacen ciertas mujeres que las hace ver diferentes ante los ojos de determinado hombre? Simplemente tienen una vida propia y su felicidad no depende de un hombre sino de ella misma.

Una Rara Avis rompe con los patrones que como chicas nos han inculcado: tiene su propia vida y la maneja, es independiente, lucha por sus sueños y defiende lo que piensa sin importar lo que digan los demás. Es fuerte pero también es tierna, es idealista pero se mantiene tolerante cuando las cosas no son como ella quisiera. Analiza sus actos absurdos y se enfrenta a la verdad, es buena amiga y le tienen confianza. La Rara Avis hace lo que más le gusta; no se mantiene estática, es dinámica, activa y siempre sorprende. Se le caracteriza por su bella sonrisa y sus ganas impetuosas de vivir y aprender.

La magia de una Rara Avis cautiva, es encantadora, y no tiene que hacer malabares para llamar la atención de un hombre. Probablemente no tiene un cuerpazo ni una cara de ángel pero tiene ese aire delicioso que impregna de misterio por dondequiera que pasa. Es femenina y le gusta verse linda para ella misma, no para los demás. Mantiene su estabilidad emocional, y aunque tal vez llore muchas veces, no permite que la vean sufrir.

¿Por qué los hombres prefieren una Rara Avis a una Belleza Parcial?

En la inquietud que se tiene por ser diferente, todos buscamos personas ÚNICAS  -o al menos eso parece cuando queremos a alguien- simplemente por el hecho de mostrarnos diferentes también nosotros mismos. Siendo la especie de mayor población del planeta, en la supervivencia cotidiana buscamos ser diferentes mediante la ropa, las preferencias de música, estilos de vida, hasta en el cine (con eso de las salas VIP), pues nos otorga cierta “exclusividad” cuando nos distinguimos de esa manera de los demás. Con las mujeres pasa algo similar, y sin afán de pretensión, en el común denominador, hay mujeres que continúan comportándose de la manera en que los patrones sociales reproducidos por los medios masivos les ha dicho que se comporten, lo cual refuerza los estereotipos y actitudes misóginas provocando que se vuelvan predecibles. Y alguien que esté de caza en la estepa sudafricana no quisiera una presa que sea totalmente predecible y fácil de cazar, si no ¿qué sería lo emocionante de ir de cacería? 

Hace poco vi un programa tipo reality donde varias mujeres disputan el amor de un actor mexicano. Mujeres muy guapas que se prestan a hacer una serie de absurdas “pruebas” para conquistar el corazón del caballero que aprueba o no la conducta de cada una. Me hace pensar que el mensaje que se le está dando a las chicas es muy erróneo. Tal parece que para que se gane a un hombre, ella tiene que hacer hasta lo inhumanamente posible en “hazañas” asquerosas llenas de lodo que disminuyen su dignidad, andar por la vida con muy poca ropa (obvio) y tener una falsa actitud de “niña buena”. Pero bueno, eso es un programa y tiene el mero objetivo de entretener, pues ya lo dijo el dueño de la televisora que su programación no tiene un afán educativo para eso está la SEP.

En la vida real, lo que compran niñas normales son las revistas “teen” de esas que encuentras en las estéticas todas hojeadas y que siempre están disponibles en las cajas de los autoservicios, propagan el estereotipo de las Bellezas Parciales en millares; sus titulares dicen: “Cómo hacer que tu chico se vuelva loco en la cama”… “Sorpréndele con una cena especial este 14 de febrero”… “Los 10 pasos para saber si él está loco por ti”… “¿Sabes cómo satisfacer a tu chico? las 5 técnicas que no fallan”… “Sexo de verano: ¿es para ti?” … “5 trucos de maquillaje para verte hermosa”… Nuevamente exaltan que una mujer lo que necesita para tener un hombre a su lado es ser bonita, que sepa mover el trasero en la cama y que sea cocinera. ¿Y? ¿y después de eso qué? Los hombres se consiguen a alguien que piense por sí misma. Es aquí donde buscan una Rara Avis. Luego las de Belleza Parcial se preguntan por qué no tienen a alguien quien las ame, si es hermosa, sabe cocinar y se compró un babydoll de corazoncitos.

Este tipo de mujeres, las de Belleza Parcial, se vuelven predecibles, sosas, sin vida propia, tratando de agradar a un hombre, no viviendo sin ningún propósito más que vivir por él.  Suelen estarle llamando a todas horas, mandándole mensajitos de TE AMO, NO PUEDO VIVIR SIN TI haciéndole cartitas y un sin fin de cursilerías que el hombre –si las aprecia- también lo presionan porque no puede creer no tenga “algo mejor qué hacer”. Y luego preguntan al hombre: “¿por qué no me quieres después de TODO lo que he hecho por ti?” la respuesta interior de él es: “yo no te pedí que lo hicieras, lo hiciste porque quisiste, nadie te lo pidió”… Y después viene la tragedia, acompañada del drama intempestivo que agota toda una caja de pañuelos faciales decorados de Hello Kitty.

“Las mujeres suelen complicarlo todo”  Esto me lo dijo ayer un amigo. Y sí tiene razón, aunque habrá algunas que lo hagan de una peor manera que otras que prefieren tomar las cosas con más calma y ahí está la Rara Avis, la diferente.

En mi adolescencia, siempre me coloqué entre una disyuntiva de saber qué era lo más importante si aprender a “hablar” o aprender a “caminar”. Estos verbos yo los relacionaba con la intelectualidad (hablar) y la banalidad de las modas juveniles y los estereotipos de belleza (caminar), tal vez porque no tuve suerte con los chicos, pero siempre me refugié en lo primero, construyendo un estilo de vida que me gusta alimentar, defendiendo mis ideas, destacando del “montón”. Me sigue funcionando ahora que soy joven, pues las chicas que en ese tiempo se preocuparon más por aprender a “caminar” ya tienen hijos, no terminaron la universidad, si tuvieron suerte, se casaron y las que no, buscan la vida como pueden. No significa que esté mal, pero claramente sabía que mi camino no era por ahí. Cada quien.

El encanto de ser una Rara Avis se basa en tener tu propia vida y ser feliz sin necesidad de agradar a alguien más. Cuando un hombre te encuentra así, simplemente dirá que eres ÚNICA.

En la película Closer  cuando el apuesto Jude Law es cuestionado por qué está interesado en la periodista (Julia Roberts), él contesta: “Porque no me necesita”.

 

 

Más allá de ser una comedia romántica y palomera para esta temporada y muy al estilo de He’s just not that into you (A él no le gustas tanto), The Ugly Truth (La Cruda Verdad) donde actúan Katherine Heigl y Gerard Butler, trata la temática psicológica de lo obsesivo en las relaciones entre hombres y mujeres, entre muchas verdades y mitos que nuestra gurú Sherry Argov, ya había enlistado en sus dos bestsellers, y no sé cuántos autores más que se han desgastado escribiendo sobre la conquista del sexo opuesto.

En uno de mis posts que estoy preparando, tengo una lista sobre Qué busca un hombre en una mujer y siguiendo en este pensamiento, la película ilustra muchas verdades crueles bajo la óptica misógina de un consejero que hace alarde de la insensibilidad y el “no me importa” que les caracteriza.  El caso se vuelve curioso cuando en mi experiencia he tenido la fortuna de encontrar hombres así, que son tan pero tan hombres que con este tipo de argumentos se hacen de lo más predecibles, pero que difícilmente se dan cuenta que es ella quien les “mueve el tapete” y cuando se percatan de ello, huyen a la menor oportunidad ¿por qué? POR MIEDO.

El dilema de las relaciones es la vulnerabilidad a la que uno se expone cuando empieza a conocer a alguien, y es ahí donde viene el juego de poder: Si te comportas de una manera linda, atenta, interesada en esa persona, esa persona no toma atención de ti; mientras que si la indiferencia y el trato “frío” reinan, esa persona estará siempre más que interesada ¿naturaleza humana? Tal vez, pero siempre funciona. Simplemente porque “por naturaleza” siempre queremos lo que no podemos tener o lo que no tenemos en ese momento.

“Sé tú mismo” es lo que los consejos resumen en su mayoría, cuando se trata de conquistar al sexo opuesto, pero parece que pretendiendo se puede conseguir la atención efectivamente, como en la película. Me refiero a tener cierta actitud de entrada para que “muerda el anzuelo” y ya después se permitan sentir y entregarse a una linda relación.

Las mujeres siempre soñamos con el compromiso y el amor –habrá algunas que no- pero en su mayoría somos románticas empedernidas que por cuestiones sociales estamos buscando a “Mr. Right”. Los hombres también sueñan con lo mismo, al final de cuentas también quieren una casa, hijos, una camioneta y un perro en el patio –cualquiera que diga lo contrario, en el fondo también lo quiere-. Lidiamos a diario con este tipo de patrones sociales con los que nos han formado como hombres y como mujeres, lo interesante de esto es el camino para alcanzarlo.

Partiendo de la siguiente premisa: los hombres y las mujeres NO SOMOS IGUALES, pensamos diferente por más que digan los defensores de la equidad de género (sin afán de ser machista), nuestros cerebros funcionan diferente, en etapas distintas, y aquí está el punto que hace interesante el “camino”. Resulta que los hombres tienen atestada la idea de ser el sexo fuerte, no se permiten sentir –cualquier hombre que exalte su sensibilidad es maricón- lo pueden hacer casi todo, no lloran, no se enamoran, son rudos, no les importa nada más que no sea sexo, trabajo, deportes, alcohol, etc. Mientras que las mujeres, por más que queramos hacer trabajos rudos, usar traje sastre con corbata y traer el cabello corto, no dejaremos de tener nuestra parte sentimental más a “flor de piel”. Solemos llorar, tener miedo, estar deprimidas; tener el closet lleno y caer en la histeria por no tener qué ponernos; comer helado después de una decepción amorosa; ver fotos y suspirar; hacer cartitas de amor o cualquier tontería cursi en cumpleaños, aniversarios, 14 de febreros, etc; todas esas actitudes que nos hacen ser tiernas, inofensivas, románticas, lindas, bellas e irresistibles pero que a los hombres también les hartan.

Sin afán de generalizar, muchos hombres desearían que las mujeres fuéramos tan simples como “toma lo primero que aparezca en el closet para vestirte”; directas como “sólo quiero tener sexo contigo por una noche y que cuando tenga ganas te marque y estés disponible”; congruentes como “no me quiero involucrar, así que prefiero no contestar tus llamadas”; y prácticas como “estoy muy lejos de tu casa ¿nos vemos en el lugar donde nos citamos?” Pero no, no somos así ni lo seremos y el día en que encuentren una mujer así, es porque está simulando ser así para que él se interese en ella, pues cuando las mujeres se muestran –algunas- románticas, disponibles, amables, preocupadas por ellos, exponiendo sus sueños de hijos, casa, camioneta y perro huelen a desesperación y ellos huyen. La estrategia perfecta es la indiferencia, con eso nadie puede.

Es normal y lo mismo pasa con los hombres, ningún hombre, por muy respetable y romántico que sea, se tomaría en serio si todo el tiempo te está buscando, llamando, diciendo que se quiere casar contigo, que eres hermosa, llenándote de rosas e invitaciones a lugares románticos, así de entrada, a la primera semana de conocerte, pues también sonaría a desesperado y más pronto que un rayo, borrarías todo contacto con él.

Los hombres suelen tomar las cosas con más calma, las mujeres con más intensidad; es verdad, nos azotamos por casi todo, pero pretendiendo ser demasiado light hay veces que se traiciona a la misma esencia femenina. ¿Qué mujer (que verdaderamente lo sea) no quiere que el hombre que le gusta, la enamore poco a poco, se mantenga el romance y el interés y después de varias salidas maravillosas o de un noviazgo lindo le pida casarse o ser su novia o simplemente que le diga TE AMO? ¿Qué hombre (que sea lo suficientemente hombre) no le gustaría tener a su lado una linda chica por la cual se esforzó para estar con ella? Por más que lo digan, eso te hace sentir especial. Cuando realizas un esfuerzo por algo, se disfruta más cuando lo obtienes.

Pretender es una arma de defensa que evita mostrarnos vulnerables ante la persona interesada y es por eso que se vuelve cotidiano en una serie de “reglas” o “principios” de la estrategia de conquista. Por ejemplo, cuando el hombre, por su condición, pretende ser una máquina sexual imposibilitada a enamorarse para ver cuántas mujeres puede sumar en su cama pero que en realidad se siente vacío y cuando conoce a una que realmente vale la pena, no sabe cómo manejar la situación porque no puede expresar sus sentimientos hacia ella. También sucede con las mujeres, como cuando queremos comportarnos indiferentes ante una invitación pero en realidad morimos de ganas por aceptarla o queremos que él nos hable pero somos incapaces de hablarle nosotras a él.

Sin embargo, tanta estrategia se vuelve por demás insolente ¿qué necesidad hay de pretender ser alguien que no eres para conquistar? Es como traición a uno mismo y finalmente la cruda verdad sale a relucir. Suele suceder que la otra persona se da cuenta que eres todo lo que odia en una pareja, pero si ésta ya se encuentra “enganchada” es ahí donde las  cosas se complican.

Las mujeres nos vendemos a la idea de un Prince Charming y tenemos todo un checklist para determinar si el candidato cumple con éste o no y descubrir si éste es el bueno, pero muchas veces nos cegamos de los demás atributos que la persona puede tener y que no necesariamente entran en nuestra lista ¡qué importa si es un grotesco inmoral si en el momento en que lo necesitas te apoya! Tal vez él no diga lo que siente pero nos lo demuestra con acciones.  Y peor aún, no nos cuestionamos qué tuvimos que hacer para que esa persona se interesara por nosotras. Aunque es válido probar, no creo que valga la pena traicionarnos a lo que queremos y a lo que somos.

¿Por qué no nos quitamos de estrategias y nos decimos realmente lo que sentimos? Probablemente porque no queremos enfrentarnos con The Ugly Truth. 

  • If he can’t unplug for the art, he’s not a keeper. Time to give him the boot.
  • The ugly truth is happiness can’t be found in a relationship. You have to already have it.
  • At the end of the day, all men are interested in is looks.
  • How do I get he commit? Get skinny! And get some trashy lingerie while you’re at it.
  • Stop trying to win his heart. Aim lower.
  • Men are incapabable of growth, change or progress. For men, self-improvement ends at toilet-training.
     

Citando a esta bestseller, “los hombres no responden a las palabras, responden a la falta de contacto”, la única disyuntiva que queda latente es ¿dónde está lo que quieres hacer? ¿por qué no hacer las cosas que quieres? ¿por qué no puedes estar con alguien si eso es lo que quieres? Por ejemplo, si quieres estar con él, ¿por qué tienes que esperar a que él te busque? o si quieres hacer alguna cosa con él, ¿por qué tienes que esperar a que él te lo pida? Suena un poco incongruente, ¿no? pero desgraciadamente así funciona con los hombres (o mujeres) que no están aún preparados para mostrarse abiertamente cómo son, para decir lo que sienten y para tener los “pantalones” de tomar las riendas de su vida y de estar con la persona que quieren estar.

Muchas veces las personas, nos pasamos la vida conteniéndonos y no dando lo que en realidad queremos dar, pero sobretodo no diciendo lo que en ese momento sentimos. Sé que hay un protocolo y “principios” al estilo Sherry Argov, pero hay veces que fastidia redundar en ese juego de poder, en ese juego de ver qué tanto puede dar, de ver quién da más por el otro; pero sobretodo ese miedo angustiante de no verse soslayado a la voluntad del otro, de no mostrarse vulnerable, y de no demostrar cuánto te importa el otro, porque cuando lo haces, “abusan” de ti y te “rompen” el corazón. Y al final, ¿qué queda? se pasa la oportunidad de decir lo que queríamos decir, de haber estado con quien queríamos estar y de haber hecho lo que queríamos hacer, simplemente por ese miedo y ese juego de poder.

Con los hombres pasa muy seguido, han sido educados para no mostrarse vulnerables, para ser “rudos” y no llorar y no demostrar sus sentimientos; inclusive, hay algunos que se “casan” con su idea de que son insensibles y egoístas. Pero esto no es verdad, todos sentimos y tenemos la capacidad de amar, el problema es que muchas veces no lo queremos demostrar para no vernos “débiles” ante los demás.

Cuando un hombre no es lo suficientemente claro con una mujer y da señales érroneas o te pide que le hagas “favores” cuando en verdad te está utilizando, es mejor alejarse. Los hombres buscan mujeres que tengan dignidad y que se respeten a sí mismas, igual lo hacemos nosotras, pues no nos gusta alguien que siempre esté disponible las 24 horas de día y que atienda a nuestros deseos comos si fuéramos los amos de la lámpara maravillosa pero que no te busca para complacerte a tí de vez en vez. Como dice el dicho “al buen entendedor pocas palabras” y por eso hay que alejarse cuando no exista una respuesta por parte de la otra persona, para que así se aprecie quién es o se tenga en cuenta que no se necesita.

¿Para qué estar en un lugar donde no te quieren o donde no te tratan como mereces? No lo necesitas, por mucho que se quiera a la otra persona si ésta no muestra respeto por ti y te valora por quien eres, definitivamente no vale la pena estar ahí, y es mejor alejarte sin dramas, sin advertencias, sin nada. Bien es cierto que muchas veces los hombres dan señales equivocadas, como cuando quieren verte y no te dicen cuando, pero debemos utilizar esas señales para ver como reaccionan, ya que ellos hacen lo mismo. No pasa lo mismo con todos los hombres, hay quienes aceptan sus sentimientos y tienen el valor de expresarlos, pero con aquellos que no, bien valdrá la pena “pagarle con la misma moneda”: Si no llama, no lo llames. ¿Y que pasará? si le interesas te llamará, si no, ¡bravo! ya tuviste la respuesta que querías, no le interesas y olvídalo. CUALQUIER PERSONA QUE LE INTERESES HARÁ LO QUE SEA (EN VERDAD, LO QUE SEA) POR ESTAR CONTIGO, no hay más, así sea el más tímido, el más insensible, el menos romántico, el más pobre, el más ocupado, etc., simplemente lo hará.

Me han roto el corazón muchas veces y he querido mucho y también me han querido mucho, pero cada persona aparece en nuestra vida para aprender, y tenemos siempre que verlo como una oportunidad para definir qué es lo que queremos en nuestra vida y que no, para de una vez por todas desecharlo. He aprendido que la gente no cambia, sólo se transforma y que también es muy egoísta por una parte pretender que el otro haga siempre lo que uno quiera o que se comporte de una manera o que sea alguien que no es. Por eso hay que aceptar a las personas como son sin pretender que cambien, hay que dejar que el otro dé lo que quiera dar, esté dónde quiera estar y haga lo que quiera hacer porque así observamos quién es.

El amor es imprescindible en nuestras vidas y mientras tengamos amor a nosotros mismos y estemos bien con nosotros mismos, no necesitamos desperdiciar nuestra energía en alguien que no lo aprecie.


MIS PALABRAS EN …

DB

Este blog tiene como mero propósito expresar mi opinión sobre temas que son de mi interés, mismos que van desde la política, la ciencia, los deportes, las artes, la pareja, los sentimientos, hasta las cosas más superficiales como la moda, programas de TV y la astrología. En fin cualquier tema en donde me vea involucrada y que necesite una reflexión sobre el mismo. Trato esta ”necesidad” como algo imprescindible en la vida del ser humano, que siendo un ente social no podemos quedarnos aislados sino que forzosamente interactuamos, no importando las distancias, las soledades, los idiomas, las ideologías, las culturas, las fronteras, no importando si estamos en una isla desértica o en el país más pobre, todo gracias a Internet.

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