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Posts Tagged ‘Pareja equivocada

Debo reconocer que este es uno de los temas que más me intriga y en diferentes ocasiones me ha motivado a recurrir a experiencias propias y de terceros para descifrar qué sucede cuando decimos “Te Amo”.

Si alguna vez han sentido eso que no se puede explicar pero que todo mundo lo conoce como amor (de pareja) hacia otra persona, hayan sido correspondidos o no, saben lo difícil que es el tema de decir un “Te Amo” en la relación. Siempre nos quedamos en esa incertidumbre, tanto quien lo dice como quien lo escucha, de saber si hicimos lo correcto o no, pero sobre todo, nos intriga saber qué pasará después, cómo reaccionará la persona a la que se lo dijiste y también las razones que tuviste para decirlo, si el tiempo fue el adecuado o no, o si fue demasiado pronto o el temor a que la otra persona no sienta lo mismo, sobre todo si es la primera vez que en la relación existe un “Te Amo”.

Quiero exponerles las dos versiones, la de las mujeres en general, qué pensamos cuándo decimos “Te Amo”, qué nos motiva a decirlo y todo lo que significa; y por otro lado, la versión de los hombres, cómo se sienten cuándo lo dicen, cuándo lo escuchan, qué están pensando y cómo reaccionan.

Cuando las mujeres decimos “Te Amo”

Es verdad cuando los hombres dicen que las mujeres nos entusiasmamos demasiado rápido -que somos muy intensas- y que a lo mejor cuando decimos “Te Amo” nos anticipamos un poco a la situación y vemos las cosas diferente a ellos.

Cuando las mujeres decimos “Te Amo” lo hacemos de una manera cierta y verdadera PERO no necesariamente significa que ya queremos casarnos, una casa, camioneta, tres hijos y un perro; de hecho, esta idea es la que hace que los hombres huyan porque ellos creen que nosotras queremos eso, y no, no es así. Cuando decimos “Te Amo”, a las mujeres nos gana la emoción, nos sentimos de una manera fascinadas de lo que estamos viviendo en ese momento, de un gesto amable, de cómo nos abraza, de ese charmant que tiene, de esos detalles que nos da, y así soltamos sin más un “Aaaaahhh Te Amo”. Es como el resultado de un ensueño que nos está sucediendo, así como cuando despiertas con una sonrisa por las mañanas, es algo más natural, lo decimos sin pensarlo, lo cual no significa que no lo sintamos sino que lo decimos porque lo sentimos en un mood embelesadas por todo lo lindo que está pasando. No necesariamente pretendemos que el “Te Amo” dure para toda la vida, ni siquiera sabemos bien en qué terminará, pero lo que sí sabemos es que en ese momento nos sentimos como en una nube de algodón rosa: flotando.

¿Qué pasa cuando a nosotras nos dicen “Te Amo”? Nos lo tomamos muy en serio. Es cierto, cuando un hombre nos dice que nos ama, nos quedamos estupefactas y si también lo amamos, brincamos de alegría por todos lados y con las endorfinas a tope. Si la persona que nos lo dijo, no nos interesa, el resto es un millón de posibilidades: entre las que podemos aplicar el “mejor como amigos” –y así él no pierde la esperanza- o nos escabullimos como ellos para evitar cualquier cruce de palabra con la persona o nos aprovechamos (cruelmente) –sí, hay mujeres que lo hacen- de él para que nos lleve, nos compre, nos regale, nos acompañe, etc.

Cuando los hombres dicen “Te Amo”

Cuando escuchamos que un hombre nos dice “Te Amo” nos creemos el cuento completo, creemos que quiere estar con nosotros para toda la vida, que somos la mujer de su vida, que nunca ha amado a nadie más, que nos debe fidelidad absoluta por los siglos de los siglos y que sus ojos sólo verán tu rostro, como los caballos de carrera que sólo miran hacia adelante. Y no necesariamente es así, pues luego nos sorprendemos de por qué fue infiel o hizo algo malo o lo que sea, si nos dijo “Te Amo” ¿nos mintió? No.

Por lo general, los hombres si dicen algo es porque lo están pensando. “Tengo sed, tengo hambre, tengo sueño, estoy cansado, no quiero, se te ve mal, estoy caliente, no quiero ir”, etc. Son frases tan literales, como “El libro es rojo” y se deben entender así.  Si un hombre nos dice “Te amo”  es porque en verdad lo siente, y si no nos lo dice es simplemente porque no lo siente, y bien valdría aprender de ellos eso. Un hombre se piensa mucho en decir “Te amo” créanmelo. Para ellos no es algo fácil que se toma a la ligera, porque cuando lo dicen, ellos mismos saben que su corazón está expuesto y son vulnerables. 

A diferencia  de la mujeres, los hombres se toman su tiempo para decirlo, pero depende de cada uno el significado y la manera en que lo lleve a cabo. Hay hombres que dicen amar PERO su significado de amor, difiere mucho al que estás pensando y ahí está la discrepancia. Las mujeres solemos creer que un “Te Amo” implica muchas cosas y significa lo que estamos pensando o desando y no necesariamente es así. Tal vez él te ama, sí, pero no quiere decir que haga las cosas como tú quieres o que sea de la manera en que te imaginas, sobre todo, si hay evidencia que en los hechos, las cosas que él hace,  pareciera que un “Te amo” es una burla. No lo es. Un hombre dice “Te Amo” en el momento en que lo siente, por el momento mismo, falta saber si su significado confirma con hechos sus sentimientos.

Por otro lado, también hay hombres que jamás lo dicen, por cultura, educación, machismo, traumas o por lo que ustedes quieran, no obstante creo que aunque los hechos hablan más que las palabras, sí es importante decirlo. Si no lo dice, es que no lo siente. Y si lo siente, ¿por qué no lo dice?

¿Qué pasa cuando a un hombre le dicen “Te Amo”? En el peor de los casos -que suele ser lo más recurrente- si a él le dicen “Te Amo” y no está interesado, huye. Por lo mismo que les mencioné párrafos anteriores, pues los hombres piensan que las mujeres cuando lo decimos casi escuchamos “Boda” y “campanas”. En el mejor de los casos, es que él lo toma con tranquilidad y si la relación continúa lo dirá a su tiempo, mientras, lo sigue disfrutando.

El tiempo es un factor determinante para decir “Te Amo”. ¿Cuándo hay que decirlo? No lo sé. En lo personal creo que hay que decirlo cuando lo sintamos. La primera vez que dije “Te Amo”  pensé que lo había dicho demasiado pronto, y me retracté. Pero después me dije: “No te preocupes, estuvo bien y qué bueno”. Qué bueno para mí porque quería decirlo y no me quedé con las ganas, porque lo sentía y quería vivir al máximo. Cosas de la vida, esa relación no prosperó. En lo personal, prefiero ser cautelosa al decir “Te Amo”, para mí son dos palabras que no se dicen a la ligera, o al menos no deberían.

He aprendido que hay que decírselas a las personas que en realidad se las merezcan, y guardarlas cuando sintamos que no.

A lo mejor eso tenemos que aprender de los hombres que son muy cuidadosos al decirlas. He tenido parejas a las que jamás se las dije porque sabía que esas palabras eran demasiado.

Para mí un “Te Amo”  es como si abrieras el cofre de oro del corazón y su contenido lo ofrecieras a esa persona. 

Me sorprende cómo me he sentido ahora al decir “Te Amo” , pues lo siento totalmente diferente a las veces anteriores, aunque sean las mismas palabras. Antes creía que ese “Te Amo” que dije por primera vez, era lo más fuerte que jamás había sentido pero no, porque ahora el “Te Amo”  que le digo a mi novio Sqkzble es lo más fuerte que he sentido. ¿Será a caso que nuestros sentimientos se congelan en el tiempo junto con esa idea que teníamos del amor a esa edad, en ese momento en que dijimos “Te Amo”?

Tal vez sí, pienso que la que yo era en ese tiempo, en esa edad que por primera vez dijo “Te Amo” era la versión que construí y ahora es otra versión de mí, de cómo me siento, del amor, digamos algo así como “corregida y aumentada” y definitivamente mucho mejor.

Decir “Te Amo” es cuestión de obedecer al corazón y de demostrarlo, se trata de cómo nos sentimos en ese momento con esa persona y mejor decirlo cuando lo sientes a sentirlo y no decirlo jamás pues sé de historias en las que se arrepienten toda su vida por no decir lo que sienten. Al final de cuentas, todos esperamos que la persona a la que amas y le dices “Te Amo” sienta lo mismo por ti ¿o no?

decir te amo

Imagen tomada de Revista Glamour México feb. 2012, año 14 num 168

Si te vas, te vas. Si regresas platicamos, pero si te vuelves a ir, te vas para siempre. Una segunda vez es muy complicado. No dejes pasar ciertos detalles por la necesidad de que el otro esté contigo.

Después de San Valentín es común que existan reconciliaciones en aquellas parejas que por alguna razón terminaron, finalmente San Valentín es para eso, para celebrar el amor. No obstante, regresar con tu ex pareja no solamente se trata de amor, es algo que se debe pensar muy seriamente. Si vas a regresar porque extrañas a la persona, porque te sientes solo(a), o porque extrañas esas cosas lindas que hacían juntos, bien vale la pena seguir leyendo y considerar estos 10 puntos antes de hacerlo.

RAZONES A CONSIDERAR ANTES DE REGRESAR CON TU EX

Mario Guerra, psicoterapeuta y tanatólogo señala que el 62% de las parejas que rompen su relación regresan, pero que hay factores que son prescindibles analizar para que la segunda oportunidad no vuelva al fracaso.

  1. Tener bien claro las razones de la ruptura. Esto tiene mucha relación  con el no darnos cuenta de qué es lo que queremos, puesto que por el sentimiento de que extrañas a la otra persona se nos olvida el por qué cortamos o bien no reconocen la responsabilidad de cada parte y si en la segunda oportunidad quieres que las cosas sí funcionen, se debe tener en claro por qué no funcionaron la primera vez y qué es lo que no quieres. Hay patrones de conducta que no se erradican en una persona y son repetitivos. Como dicen por ahí “Lo que pasa una vez, pasa dos.”  Así que ambas partes tienen que saber qué fue lo que ocasionó el rompimiento.
  2. Escucha tu dignidad. En lo personal considero que hay cuestiones que NO SON NEGOCIABLES al estar con esa persona: atentar contra tu dignidad. Si has sufrido maltrato físico, emocional, verbal ocasionado por esa persona, NO HAY RAZÓN PARA REGRESAR. Estas conductas por lo general no cambian, te podrá decir que sí y jurar que va a cambiar, pero si ya pasó una vez no tienes que esperar a una segunda. Una persona violenta será violenta hoy y siempre, a menos que acuda a terapia y pueda controlar su conducta, pero si no, no existe garantía para que lo deje de hacer. ¿Cuántas veces te lo prometió en el pasado y ha sido igual? Una persona que te disminuye en tu autoestima, te hace sentir mal o que te engaña tampoco es buen indicio para una segunda vuelta. ¿Por qué querrías estar con alguien quien quiere estar con otra persona? ¿Por qué estar con alguien que te hace sentir mal? Escucha tu dignidad, pregúntate ¿esto es lo que quiero? ¿Quiero estar en una relación así?
  3. Acaba con el círculo vicioso. No importa los años que hayan tenido de relación, cuando terminas es por algo que yo creo que es irreconciliable o que te das cuenta que esa persona no es lo que tú buscas. Soy escéptica de esas relaciones que terminan y vuelven, terminan y vuelven, y así pasan los años. Evita volver sólo porque se extrañan, pues si sólo regresan por la presencia del otro, sólo vas a tener eso y lo demás va a seguir igual.
  4. Resuelve primero tus necesidades y temores. Si vas a volver con tu ex por necesidades que no tienes resueltas como dinero, casa, mantener “unida” a la familia, la relación se convertirá en codependencia y eso no es sano para nadie. Los bienes materiales no son argumento para regresar con una persona porque al final de cuentas tendrás esos bienes pero vivirás infeliz. Si regresas por los hijos, finalmente ellos harán su vida en un futuro y créanme que los hijos preferimos padres felices aunque separados a padres juntos que vivan siempre peleando. Si tienes un gran miedo o una gran necesidad sin resolver, regresar con tu ex no la va a solucionar. Cuando existe el sentimiento de que “no puedo vivir sin él o ella”, o tienes miedo de estar sola o solo porque crees que no encontrarás otra persona para ti, primero tienes que resolver ese miedo y tu baja autoestima. Mario Guerra dice: No es lo mismo decir “extraño vivir con mi pareja” a decir “no soy nada sin ella o él”. Viviste antes de conocer a esa persona, luego entonces puedes vivir sin ella. Por otra parte, muchas personas suelen justificar lo malo que hace el otro y debido a la baja autoestima no queremos reconocer que no debemos estar con esa persona. Por ejemplo, en las mujeres que piensan aún volver con maltratadores, suelen decir “nunca me pegó, sólo un par de veces me aventó y me tiró al suelo… pero porque estaba muy enojado”, el problema no está en la otra persona, sino en ti mismo por no reconocer que estás mal por depender de esa relación. De igual manera, si te tienes que convertir en alguien más quien no eres para agradarle a esa persona, la relación no va a funcionar, porque cuando quieras ser tú, esa persona te a va a decir “así no te quiero” entonces si la ruptura se ocasiona por algo que haces de una manera, o eres de una forma y la otra persona pretende que seas diferente pues así no funciona; puedes amoldar y flexibilizar ciertos patrones de conducta pero no puedes cambiar para agradar al otro. 
  5. El deseo de volver tiene que ser de ambos. Cierto. En una pareja, falta que uno no quiera para que las cosas no se den. Si tu ex ya te dijo que NO, por favor NO INSISTAS sobre todo si ya tiene una nueva pareja. La voluntad de regresar tiene que ser en mutuo acuerdo, y si no la hay ya no se puede dar marcha atrás. No existe razón lógica para querer estar con una persona que simplemente no quiere estar contigo y que además ya te lo dijo y te lo dejó en claro.
  6. Disposición para invertir en la relación. Si una vez que ya hayas analizados los puntos anteriores y aún así ambos decidieron regresar, se debe hacer un pacto donde las dos partes estén dispuestas en invertir y hacer su mejor esfuerzo para que la relación funcione, es decir, poner “las cartas sobre la mesa”; decir qué no te gusta y que sí y que la otra persona también lo haga. Es un acuerdo donde ambos exponen los “sí” y los “no” de la relación. Ya tuvieron una experiencia previa, entonces se trata de ser claros en lo que no nos gusta para que no se repita y también en estar dispuestos a cumplirlo y a dar. Mario Guerra dice:

    Si quieres regresar sin hacer ningún cambio, no es la mejor opción volver a la relación.

  7.  
  8. El fantasma de la infidelidad. Una infidelidad no es algo fácil de superar pues la persona que en verdad te ama como dice amarte simplemente NO ES INFIEL. No hay reverso a la página. Antes creía que las infidelidades son perdonables o cosas pasajeras pero vivía en un error hasta que me sucedió. Quien te ama no será capaz de traicionarte. Si te pasa lo que a Miranda Hobbes en la película de Sex and the City donde su esposo le es infiel una sola vez porque ella está tan ocupada con su trabajo que no tiene relaciones sexuales y él las busca en otro lado, pero él se muestra sumamente arrepentido y le pide perdón un millón de veces, es algo que creo, se tiene que reconsiderar dependiendo cada quien; pues finalmente para que suceda algo así a tal extremo se debe a que en principio no se habló antes para solucionarlo. Sin embargo, en mi parecer nada es justificación para una infidelidad. Si lo perdonas y vuelve a suceder, no hay razón para continuar con una relación.
  9. Confía pero no demasiado pronto. Dicen que la confianza es algo que se necesita un minuto para perderse y toda una vida para ganarse y es verdad. Cuando perdemos la confianza en el otro es un sentimiento que no se repone rápidamente, pero si la persona demuestra con acciones que está cumpliendo con lo que prometió debemos darle crédito. Por el contrario, alguien quien es incapaz de cumplir promesas pequeñas, tampoco cumplirá promesas grandes. No hay que dejar pasar esos pequeños detalles que después pueden convertirse en rencores o en el cúmulo de las causas que provocaron la ruptura.
  10. El pasado ya pasó. No arrastres cadenas. Si siempre estás con el rencor y recordando lo malo, no hay sentido en regresar sino hasta que no lo superes. Si ya perdonaste por lo que pasó, ya no te debe lastimar. Dice Mario Guerra que “perdonar no es olvidar, perdonar es liberarte de las emociones” es que lo que sucedió ya no te lastime, ya no tener resentimiento por eso. Por eso, antes de regresar hay que hablar con la persona de TODO lo que te lastimó y que la otra parte entienda lo que te lastimó. Y si necesitas una disculpa para superar ese resentimiento, es válido pedirla. Una vez hecha la aclaración, también hay que decir lo que estás dispuesto a hacer.
  11. Poner las nuevas reglas del juego. Si las cosas continúan como antes, van a terminar como antes. La única solución para que esto no suceda es DECIR lo que no nos gusta y lo que estamos dispuestos a hacer para que funcione. Mario Guerra dice: “Expresa tus necesidades y escucha lo que el otro necesita de ti.”

Regresar con tu ex puede ser una nueva oportunidad para darte cuenta si es realmente la persona correcta con quien debes estar, pero primero tienes que tener bien claro qué lo que tú quieres y si después de analizar estos puntos simplemente sientes que la relación no funciona es por una razón: tu lugar no es ahí. No hay que sentirse obligado en estar en una relación que no te está dando lo que necesitas.

La primera vez que me engañaste fue culpa tuya, la segunda es culpa mía por haber creído en ti.

Fuente de información. www.guerramario.com

 

¿Qué sucede cuando nos damos cuenta que nos hemos enamorado de la persona equivocada? Es difícil ¿no? Sobretodo porque el problema no es que ella no sea LA PERSONA (THE ONE)  sino porque nos hemos enamorado. Efectivamente ahí radica el problema, porque cuando ya estas, como dicen por ahí, “metido con las cuatro patas” ya no hay reversa que nos salve y es aquí cuando no nos damos cuenta del daño que hace estar al lado de la persona equivocada.  

            Pero ¿cómo darse cuenta de que esa persona no es la correcta si el amor, como dicen, “es ciego”?

            En primer lugar, el amor no es ciego, los ciegos somos nosotros mismos que padecemos algo que los psicólogos suelen llamar: AUTOENGAÑO y BAJA AUTOESTIMA. Vivimos autoconvenciéndonos de que esa persona nos quiere, nos ama, de que es así porque trae presiones del trabajo, de la vida, de su familia, de sus amigos, etc., y muchas veces pensamos que somos los culpables de que esa persona tenga cierta indiferencia y maltrato hacia nosotros: “sí, es mi culpa”, “es que es por mi manera de ser”, “es que tengo que cambiar”, “ya no l@ voy a hacer enojar”, etc. Y no es verdad. No es verdad que tengamos que ser diferentes por una persona, no es verdad que esa persona no nos quiere por nuestra culpa, no es verdad que esa persona está enojada o molesta a nuestra causa, simplemente no queremos darnos cuenta de que esa persona no nos quiere y no le importamos y por ello tiene esa actitud. Pero lo malo no está en nosotros mismos, tampoco en la otra persona, sólo que ésta no es la correcta.

            Segundo,  el enamoramiento es un proceso basado en el tiempo, no es algo que surge en el tercer segundo en que conoces a alguien. No, no sucede…. Eso también es autoengaño. Te enamoras conforme vas conociendo a la persona y eso pasa después de DÍAS en que se frecuentan y con base en lo que ésta te dice, te hace, te muestra, es decir, se presenta, se expone ante ti. Todo eso que hace particular a esa persona, pero que se complementa con lo que uno empieza a SENTIR. No me refiero a que forzosamente tengas un sentimiento de amor ella, sino más bien a lo que ésta produce en ti, lo que crea, lo que transforma, lo que te hace ver, lo que sientes expresamente, en cualquier instante en que estás o piensas en esa persona. Aunado a ello, también existe algo fundamental que se involucra en el enamoramiento: compartir. Ya sean palabras, ideas, secretos, lugares, momentos, sueños, etc. Todo ese cúmulo de acontecimientos y experiencias que compartes con esa persona, más cómo se muestra ante ti y lo que produce en ti en esos instantes, es lo que hace enamorarte.

            No obstante, estos elementos tienen que quedar muy claros, no estoy hablando de que te enamores de la persona “porque es maravillosa”, no, sino de aquellos que hacen que te enamores de ella, lo cual es muy diferente. Totalmente.

            Entonces, cuando estos elementos cambian, por ejemplo: lugar, experiencias compartidas, lo que ella muestra hacia mí, y lo que me hace sentir,  es cuando se “rompe el encanto”, es decir el enamoramiento. Insisto no es la persona en sí, sino todo un conjunto de patrones que difieren para cambiarlo todo y es aquí donde erróneamente pensamos que es la persona la que “ya no es la misma” sin aceptar que NADA es ya lo mismo, ni siquiera nosotros. Es por ello, que las parejas muchas veces no se dan cuenta que su enamoramiento se afianza de esos días en que todo es maravilloso y encantador, por esos tres elementos que se combinaron en ese tiempo justo para los dos, pero que cuando éstos cambian no son capaces de encontrar esa nueva combinación idónea que haga sinergia para continuar enamorados, porque siguen “enganchados” a un sentimiento que sucedió en algún momento pero que no está ya presente.

            En tercer lugar, sucede algo que es muy válido para darse cuenta que esa persona no es la correcta: el presentimiento. El corazón (que está en el cerebro) no nos puede engañar, y cuando tenemos cierto presentimiento hacia esa persona desde un principio, las cosas ya no resultan, ni resultarán, eso es un hecho indiscutible. Por eso es conveniente hacer caso a, según las abuelitas, “lo que dicte tu corazón” y es verdad, lo que presentimos por la mayoría de los casos resulta cierto y no se trata de los prejuicios, sino de que algo no nos “late”, es ese PERO que existe por nuestra parte hacia esa persona. El problema aquí resulta cuando A PESAR de nuestro gran PERO, continuamos ahí y volvemos a primer punto que comenté: el autoengaño.

            Cuarto. La indiferencia, los maltratos, los golpes, las palabras feas, las discriminaciones, la falta de aprecio, de respeto, de dignidad y todas las faltas que existan son muestra INELUDIBLE de que esa persona NO ES LA CORRECTA. No hay más que comentar ¿Por qué estar al lado de una persona que te hace daño psicológico, emocional y físicamente? No hay necesidad, simplemente porque QUIEN TE QUIERE, NO TE HACE DAÑO. Eso es una verdad y también es una verdad que como seres humanos todos merecemos respeto y consideración a nuestra persona, así que permitir o hacer este tipo de ultrajes no se vale. Tal vez esto tendría que ser la primera condición para darse cuenta de que esa no es la persona correcta, tanto en hombres como mujeres, no obstante nuevamente el autoengaño no nos hace “abrir los ojos” para entender que el maltrato es la prueba fehaciente de que esa persona no es para ti.

            Cuando una persona está enamorada de ti, te procura al máximo, sería incapaz de hacerte sentir mal, se preocupa por tu bienestar y hace todo lo posible porque te encuentres bien. Tenemos que tener en mente el principio de reciprocidad: Dar y recibir, en mismas circunstancias; esto es que si tú estás dando amor y recibes a cambio una bofetada, pues el trueque no es justo ¿verdad? Entonces hay que alejarse de inmediato. No es que siempre des esperando recibir algo a cambio pero sí hay que ser recíprocos y esperar a que lo sean con uno.

            Por último, una prueba que nunca miente es preguntarte si esa persona es como tú la pensaste al 100%. No se trata de que sea idealizada y quieras autoconvencerse de que cumple con la “mayoría” de las características que tú quieres que tenga una persona, sino que las tenga TODAS. Se trata de que es una persona justo como tú la imaginaste; si esa persona te hace sentir justo lo que querías sentir. Aquí hablamos del autoconocimiento, pues primero tendríamos que echar un vistazo a nuestro interior para preguntarnos ¿qué es lo quiero en una pareja? O ¿cómo quiero que sea mi pareja? Y una vez que lo tengamos diseñado mentalmente pensemos si esa persona tiene justo lo necesario que nosotros pedimos, sin ningún PERO. Esto no se refiere a lo físico, sino que va más allá, puesto que lo más importante es cómo una persona piensa, cómo te trata, lo que te hace sentir y lo que compartes con ella.

 

Las secuelas.

Devastadoras. En sí lo más triste de enamorarse de la persona equivocada es no aceptar que esa persona no es para ti y seguir empecinado a continuar una relación que va más rumbo al quiebre como vagón en la tercera bajada de la montaña rusa. Eso es lo triste, porque seguir ahí creyendo que esa persona es la indicada a pesar de los cinco puntos que mencioné anteriormente es continuar en el daño sin la merecida autocompasión. ¿Qué pasa? ¿Nos gusta sufrir? No. Creo que a nadie le guste sufrir o padecer un amor mal correspondido. El problema que veo aquí es el miedo. Tenemos miedo de que esta persona sea la última a la cual podamos querer, sea la última a la cual podamos encontrar en el camino de nuestra vida; tenemos miedo de dejarla por cuestiones económicas, sociales, de hijos, de familia, etc. Y es el miedo el que nos hace detenernos para ponerle un “hasta aquí”. El miedo es difícil de combatir pero no imposible. Es por ello que cuando nos encontramos con esta situación, es únicamente cuando nos damos cuenta de que nos hemos enamorado de la persona equivocada. Muchas veces el daño es muy fuerte y las secuelas afectan todas las esferas de nuestra vida; nos vuelve incrédulos al amor, no tenemos confianza, somos ásperos en el trato a los demás, otros padecen problemas de salud, mentales y físicos, pues en nuestro cuerpo se manifiesta nuestra alma, y en algunos casos los daños son irreversibles, quedan estigmas y heridas que poco a poco se pueden sanar, siempre y cuando se tenga voluntad para hacerlo. Por eso más vale darse cuenta a tiempo, para que el daño sea menor. No se trata de soportar, padecer ni sufrir, se trata de darle prioridad a lo que queremos y buscamos del amor y tener confianza en que existe en el mundo una persona que está reservada para cada uno.

Nunca es tarde, pues es peor nunca haberlo hecho.


MIS PALABRAS EN …

DB

Este blog tiene como mero propósito expresar mi opinión sobre temas que son de mi interés, mismos que van desde la política, la ciencia, los deportes, las artes, la pareja, los sentimientos, hasta las cosas más superficiales como la moda, programas de TV y la astrología. En fin cualquier tema en donde me vea involucrada y que necesite una reflexión sobre el mismo. Trato esta ”necesidad” como algo imprescindible en la vida del ser humano, que siendo un ente social no podemos quedarnos aislados sino que forzosamente interactuamos, no importando las distancias, las soledades, los idiomas, las ideologías, las culturas, las fronteras, no importando si estamos en una isla desértica o en el país más pobre, todo gracias a Internet.

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