DB's Blog

Posts Tagged ‘Política

Rumbo al  5 de julio

Acabo de leer el artículo de Denise Dresser, titulado “Aspirar a Más” donde expone y apoyo lo que dice José Antonio Crespo que “Votar por el partido menos malo, equivale a comprar la fruta menos podrida”. El problema en México radica en que nos hemos mal acostumbrado a lo menos peor y es triste en realidad; porque tenemos esa tendencia a aceptar lo que nos dan sin exigir lo que realmente uno quiere. Y esto no es de ahorita, ¿cuántas veces no nos ha sucedido que como consumidores que somos, compramos algo y esto no es lo que esperábamos? y nos quedamos callados, no lo decimos; si es algo de comida no lo comemos pero no regresamos el plato, si es algo de ropa no lo usamos y terminamos regalándolo, si es un servicio, decimos “Ay qué flojera poner una queja”.

Ser exigente en México es un defecto como sacar diez en la escuela y ser de cuadro de honor. Sí claro, eres adorado por todos los maestros pero odiado por tus compañeros, quienes te condenan a pasar el recreo aislado porque eres un “ñoño”. Igual pasa cuando nos volvemos exigentes, pues la gente te cataloga como “sangrón” y menos caso te hacen. Tal parece que tienes que aceptar que lo que te den; tal parece que tienes que vivir aceptando lo que la mayoría acepta, y no estoy de acuerdo. Mi inteligencia no permite que si no hay de otra tengas que “comprar la fruta menos podrida”, mejor no comprar nada ¿no? y ¿qué hacer? ¿morirse de hambre? Tampoco.

 

Exigir te hace ganar muchos enemigos porque lo relacionan como si fueras una persona merecedora de lo mejor. Volvemos a lo mismo. Sentirse merecedor de lo mejor también es un defecto en México, pues seguramente la gente de poco espíritu lo asocia con la altivez, la petulancia, la presunción. Pero en este texto no me refiero a “sentirse merecedor de lo mejor” en ese sentido, sino a la recíproca aportación que debemos recibir los usuarios, los clientes, los ciudadanos. Recíproca en la manera en que siempre he creído que el ciudadano y el Estado son un binomio mas no una relación de cliente o usuario.  

 

Igual y habrá personas que sí son exigentes y que sí se sienten merecedoras de lo mejor, pero en su mayoría he constatado que en México estas prácticas no son realizadas y mucho menos bien vistas, o también no atendidas de tal manera que ya para qué le intentamos y nos quedamos así. Habemos de esos pocos mexicanos que regresan el plato en el restaurante si la comida está fría o que no le pagan al taquero porque el taco no les gustó o que piden que se les devuelva su dinero cuando un servicio no es satisfactorio o que le reclaman al taxista cuando no les está cobrando lo justo o que ponen una queja o piden hablar con el gerente cuando el empleado los trata mal. Hay que exigir simplemente porque queremos establecer una reciprocidad: si yo pago quiero tener el beneficio por el cual pagué; si yo voto por un partido político, quiero tener el beneficio por el cual incliné mi voto a éste; si yo pago mis impuestos quiere tener servidores públicos que trabajen para mí.

 

En México no exigimos porque ya nos acostumbramos a no hacerlo, porque no nos sentimos merecedores de lo mejor; bien piensan muchos que “Más vale malo por conocido que bueno por conocer” y ¿por qué no pedirle a ese malo y conocido que se haga bueno? O “Más vale un mal arreglo que un buen pleito” y ¿por qué me tengo que conformar con un mal arreglo? pues si es arreglo se supone que tiene que ser bueno ¿no?  Es por la misma razón por la que no demandamos al policía que nos extorsionó, por la que no levantamos un acta cuando nos roban algo, por la que no establecemos un juicio ante una compañía que no nos da un servicio de calidad. “¡Qué flojera!” dicen muchos “mejor así, ahí que quede”… y ese “ahí que quede” nos a arrastrado a lo que tenemos hoy como país donde políticamente los gobernantes no cumplen y los partidos políticos no representan una opción que nos convenza.

 

Esta costumbre de no exigir probablemente venga desde el subyugo de nuestros antepasados, que por La Conquista se hicieron obedientes y se acostumbraron a que siempre les decían que eso era lo que tenían que aceptar y no hay más. Esa visión conservadora de ver las cosas, donde todo tiene un solo lado y una sola opción, donde se cree que las cosas son así y no pueden cambiar, donde se convencen diciendo “Aquí o te aclimatas o te aclichingas”, donde te quieren tener atado de manos porque si exiges o reclamas tus derechos puedes perder más bajo amenaza o bajo condiciones. Ya no estamos en esos tiempos de yugos anquilosados.

Los políticos también ya se acostumbraron a que no se les exija, a que después del periodo de elecciones se pierdan en el abismo y no rindan cuentas de qué hacen o qué propuestas tuvieron. ¿De qué nos sirve el IFAI si es un mínimo porcentaje de mexicanos que lo consulta o que está interesado? Y el desinterés o la desinformación no provienen de la indiferencia. Al mexicano por supuesto que le interesa lo que sucede en su país, nada más que muchos se sitúan diariamente entre la disyuntiva de: comprar el periódico o comer. Hay necesidades primarias qué satisfacer y tal sólo el 4% de la población tiene la educación suficiente como para ser personas que puedan estar informadas.

 

Para desacostumbrarnos de votar por “el menos peor” hay que primero empezar a hacer lo que debemos hacer y entender la idea de ser unas personas exigentes, no sólo con lo que nos rodea, sino con nosotros mismos, eso nos da para aspirar a más como dijera la Sra. Dresser.

Entonces ¿qué hacer? 

En primer lugar, ANULAR EL VOTO NO ES UNA OPCIÓN, bien diría José Woldenberg no se cambia nada no haciendo nada. Sin embargo, tampoco se cambia nada haciendo lo mismo, o como decía el sabio Einstein “No esperes resultados diferentes si sigues haciendo lo mismo.” Anular el voto y votar por el “menos peor” nos lleva a lo mismo porque no es suficiente para exigir. Si anulamos el voto o decidimos por el abstencionismo, será un buen punto de análisis para las empresas encuestadoras y analistas políticos pero para los candidatos o los partidos o los funcionarios, dará lo mismo mientras ellos sigan ganando o sigan manteniendo su puesto. Ahora, votar por un partido que no nos convence siendo el “menos peor”, lo hará mantenerse vigente, mientras tenga su 2% como lo avala el COFIPE, ya la hizo.

En segundo lugar, ABSTENERCE TAMPOCO ES UNA OPCIÓN es como dejar a los demás que elijan por mí y eso también es sacrilegio en mi punto de vista. Mientras que tengamos a la democracia tan subestimada pensaremos que nuestro mayor logro es haber escogido el gobierno que queremos, y tampoco sucede así.

La última opción es VOTAR (o cambiar de sistema político por otro que no tengamos que hacerlo, diferente a la Democracia), el problema aquí radica en otra mala costumbre que tenemos los mexicanos pues votamos por el partido y no por la persona, ni siquiera conocemos al candidato y esa es la tarea que nos toca a los ciudadanos: INFORMARSE y no perderles la pista para EXIGIR cuando estén en el Congreso y más ahorita que todos los candidatos están ávidos de convencer.

Así que infórmense, revisen quiénes son, de dónde vienen, cuáles son sus propuestas y hagan una evaluación por lo que más les atraiga. No creo que todos sean personas malas que sólo quieran el poder por el poder o por la dieta que reciben o porque de ahí les espera el Senado o una Presidencia Municipal, aún creo que hay ciudadanos en la vía política que quieren hacer bien las cosas, y están convencidos a hacerlo; hay muchos candidatos jóvenes y mujeres que vienen en esa nueva ola del “compromiso”, pues es ahí donde tiene uno como elector que buscar la alternativa que mejor le parezca y si no hay ninguna, acercarse a la que más para proponerle y expresar qué no nos parece, para exigir porque somos personas que merecemos lo mejor.

 2009

Anuncios

MIS PALABRAS EN …

DB

Este blog tiene como mero propósito expresar mi opinión sobre temas que son de mi interés, mismos que van desde la política, la ciencia, los deportes, las artes, la pareja, los sentimientos, hasta las cosas más superficiales como la moda, programas de TV y la astrología. En fin cualquier tema en donde me vea involucrada y que necesite una reflexión sobre el mismo. Trato esta ”necesidad” como algo imprescindible en la vida del ser humano, que siendo un ente social no podemos quedarnos aislados sino que forzosamente interactuamos, no importando las distancias, las soledades, los idiomas, las ideologías, las culturas, las fronteras, no importando si estamos en una isla desértica o en el país más pobre, todo gracias a Internet.

COMENTARIOS DE LECTORES

alejandro en ¿Por qué no debe…
Cristian en ¿Cómo dejar de amar a la perso…
Fi en ¿Por qué no debe…
bethzorely rodriguez en Qué sucede cuando decim…
bethzorely rodriguez en Qué sucede cuando decim…

¿QUÉ ESTOY PENSANDO AHORA?

Error: Twitter no responde. Por favor, espera unos minutos y actualiza esta página.

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 214 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: