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Posts Tagged ‘Racionalidad Administrativa

Se ha analizado mucho de las consecuencias económicos que traerá consigo el paquete económico que se aprobó recientemente por el poder legislativo para el ejercicio del 2010, y si se resumen en una palabra –una de mis favoritas- sería: DEVASTADORAS.

Efectivamente, en la devastación de las consecuencias se amplía la brecha entre las clases socioeconómicas donde los pobres son más pobres, la clase media baja a pobre, los empresarios o se vuelven ricos o desaparecen y los políticos y sus allegados se vuelven más ricos todavía (el “Catastrófico” y sus semejantes pues ya son ricos y entre tanto pobretón subiría un peldaño más en la escala de Forbes de los "Hombres más Ricos del Mundo”).

Ayer escuchaba en mi clase de flamenco una de las tantas frases que la gente se ha creído y que siguen creyéndosela: “El pueblo tiene el gobierno que se merece”. Obviamente no estoy de acuerdo. Los mexicanos no nos merecemos un gobierno que pone por encima sus intereses que los de la gente a la que dice procurar. No nos merecemos un gobierno que solapa a los empresarios que más tienen para concederles beneficios a cambio de “favores” en campaña. No nos merecemos un gobierno que dice “combatir a la delincuencia” cuando muchos de sus integrantes están coludidos con narcotraficantes y asesinos. No nos merecemos un gobierno que silencia las cifras de sus gastos recientes y mantiene su calidad de “transparente”. No nos merecemos un gobierno que primero dice cuánto necesita para gastar y después ve de dónde lo consigue. No nos merecemos un gobierno que es incongruente en sus propias leyes y que no las aplica. No nos merecemos un gobierno que presencia el crimen y se hace “de la vista gorda”. No nos merecemos un gobierno que elimina una empresa estatal y a su sindicato por subsidios excesivos e ineficiencia y no hace lo mismo con otros sindicatos y paraestatales mucho más corruptas y mucho menos con sus empleados internos. No nos merecemos un gobierno que derrocha en un país que muere de hambre y de desempleo porque somos mexicanos trabajadores, buenos, de lucha y sufrimiento, pero con empuje para salir avante.

El ejercicio fiscal para 2010 fue aprobado entre mucha polémica y cobardía para asumir los costos electorales que tal parece es lo único que les importa al cuerpo legislativo. Aumentaron el IVA del 15 al 16%, el ISR al 30%, y al 3% los depósitos en efectivo, pero el gasto desorbitado en el gobierno continúa, junto con la corrupción y el desvío de fondos. Tan sólo cada día la Cámara de Senadores nos cuesta a los contribuyentes 2.2 millones de pesos en sus gastos. ¡Derrochan 604 millones de pesos en viajes! Cada voto cuesta $200 pesos por la infraestructura del IFE y todo lo que gasta para campañas electorales. Cada juez del TRIFE cuesta $343 mil pesos al mes y un magistrado de la SCJN gana $347 mil pesos ¡al mes! casi tres veces más que el Presidente de la República. Con ese nivel de gasto gubernamental, pues no habrá aumento de impuestos que les alcance mientras el Presidente pide hacer un “sacrificio” en bien de los pobres, algo que no vemos.

El problema radica en lo que los politólogos llaman falta de racionalidad administrativa, que viene siendo lo mismo que hacer lo que se debe hacer.

Mientras gobierno y sociedad no hagan lo que tienen que hacer, esta situación no cambiará. Así el gobierno imponga una tasa de 20, 30, 2, 17 ó 50% de impuestos, si no los saben administrar el problema no se solucionará, pues sabemos que muchos ciudadanos pagamos debidamente impuestos, pero hay un número incontable que no lo hacen, y en muchos casos pertenecen a las altas esferas. Cómo es posible que existan autos de lujo sin pagar tenencia, pertenecientes a familias adineradas, pero que debido a su injerencia en los grupos de poder, pues el gobierno no puede tomar acciones contra ellos. Y no digamos de los comerciantes ambulantes que no pagan impuestos pero los obligan a dar su cuota, la cual no se registra por obvias razones. 

Ni impuestos, ni deuda, ni recortes al gasto servirán mientras que el gobierno no ejerza una verdadera racionalidad administrativa, en conjunto con evaluación tanto de programas implementados, funciones de dependencias, funcionarios, congreso (diputados y senadores), e incluso órganos autónomos, porque por muy autónomos que sean forman parte del gasto gubernamental.

Resulta incongruente vivir en un país pobre que mantiene a un gobierno inmensamente rico.

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El subsecretario de Ingresos de la SHCP, José Antonio Meade Kuribreña, en su artículo de hoy titulado “El IETU, control necesario” apuesta a mil por mil que la reforma tributaria con la introducción del IETU (impuesto empresarial de tasa única) más el ISR (impuesto sobre la renta) son las medidas “necesarias” para la “eficiencia” de todo sistema tributario “moderno.

            Traduciendo esto, en primer lugar, “necesario” ¿para qué o para quién? ¿Para que entren al Estado los 46.6 mil millones de pesos y eso pueda ser “colchón” para el “combate contra el narco” o para las campañas? ¿Para reducir la pobreza en nuestro país? Cuando acaba de arrojar CONEVAL que ésta aumentó en 5% en tan sólo dos años (1) y el aumento real de la actividad económica se estimó en 1.3% comparado con el incremento de recaudación de estos impuestos en 11.4%. De que sirve, sirve, seguro, pero el punto es determinar para qué o para quién.

            Segundo, la “eficiencia”. ¿Cómo podemos de hablar de eficiencia en México cuando únicamente este impuesto grava la actividad de empresas formales, pero ¿qué pasa con todo el comercio informal que inunda las calles y las banquetas? Cuando esta actividad se meta en control, ahora sí podríamos hablar de eficiencia. No es eficiente que pese a no tener cifras oficiales, éste pasó de 11 millones 887 mil 100 en el primer semestre de 2008 a 12 millones 105 mil 168 personas en el mismo periodo de esta año. (2) Y además, la eficiencia también implica en que TODO los contribuyentes paguen impuestos y esto, en México, no sucede, siempre existe el “compradazgo” y los “favores” que se deben.

            Si bien el IETU contribuyó al aumento del 0.75% del PIB comparado con un lento 6% acumulado en 30 años, contrapunteando con el estimado decrecimiento del 7.3 % del PIB pronosticado para este año, pues realmente no significa gran cosa. No obstante, el IETU sí conforma un impuesto que “pesa” a las empresas, independientemente que sea visto como una manera de control pues sólo grava la diferencia entre lo que se vende y la inversión, es decir, según esto no afecta al capital. Pero pensemos, si tienes que pagar un impuesto por tus ganancias, ¿cuánto te queda para re-invertir y así en el futuro crecer? Efectivamente el crecimiento de la empresa será un proceso mucho máaaas lento con un impuesto como el IETU que grava las ganancias de este sector. Las empresas en México son las mayores generadoras de empleo pero éste depende de su crecimiento y su poder para hacerlo. Indirectamente, quieran o no, el IETU amenaza el crecimiento económico del país en cuanto a generación de empleos y al poder adquisitivo de las personas.

            Y por último, analicemos esto que se refiere a la “modernidad” de cualquier sistema tributario (y es aquí cuando me acuerdo de mis clases de Theodor Adorno y la “modernidad”). Según el Sr. Subsecretario, este esquema es moderno porque a) fija un mínimo de contribución para el financiamiento del gasto; b) preserva un principio general de simetría entre ingresos acumulables y gastos deducibles; y c) grava a la misma tasa los ingresos con independencia de quién los recibe. Estos tres elementos fomentan las actividades económicas formales.(3) Y es aquí donde volvemos a lo mismo, moderno y bueno para las actividades económicas FORMALES, pero las informales ¿dónde quedan? No podemos hablar de modernidad tributaria, cuando México, en muchos aspectos no es moderno, ¿qué sistema tributario no puede controlar el comercio informal? Ahh, no perdón, sí es controlado, todos los días pasa el “poli” (o el regidor de mercados o quien fuere) a recoger su “cuota” para dejar que el comerciante ambulante pueda hacer “uso de suelo”. Mientras que todo lo recaudado lo tienen que repartir en una cadena de favores al ayuntamiento. De esto se trata la “modernidad”.

           

Pienso entonces, que el problema no es el impuesto o la reforma tributaria, sino que mientras el sistema no entre en lo que se llama racionalidad administrativa, esto es que cada quien haga lo que tiene que hacer, sector político, sector económico y sector social, no habrá impuesto que alcance para sufragar el gasto gubernamental. Se debe gravar todo por igual y esto no está en contra de que pague menos el que tiene menos y que pague más el que gana más, sino más bien se refiere a que en primer lugar se combata la evasión fiscal de grandes corporativos y empresarios que tienen vínculos con el gobierno y éste le debe “favores” y en segundo, se diseñe una manera de captación tributaria para el gobierno informal y formal que realmente se empleé para programas en beneficio de la población y que se generen incentivos para que la gente contribuya, ¿cómo? Mediante racionalidad administrativa.

 

Sigo pensando que la gente en México no coopera con el Gobierno porque ésta no ve a dónde se van sus impuestos.

 

 

 

Referencias

 (1) En gobierno de Calderon Aumentan los pobres. http://www.informador.com.mx/mexico/2009/121896/6/en-gobierno-de-calderon-aumentan-los-pobres.htm (21/07/09)

(2)Centro de Estudios de las Finanzas Pública de la Cámara de Diputados, http://www.argonmexico.com/ultimas/se-dispara-comercio-informal-por-la-crisis-economica.html (21/07/09)

(3) El IETU, control necesario, http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/44960.html sección opinión (21/07/09)


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DB

Este blog tiene como mero propósito expresar mi opinión sobre temas que son de mi interés, mismos que van desde la política, la ciencia, los deportes, las artes, la pareja, los sentimientos, hasta las cosas más superficiales como la moda, programas de TV y la astrología. En fin cualquier tema en donde me vea involucrada y que necesite una reflexión sobre el mismo. Trato esta ”necesidad” como algo imprescindible en la vida del ser humano, que siendo un ente social no podemos quedarnos aislados sino que forzosamente interactuamos, no importando las distancias, las soledades, los idiomas, las ideologías, las culturas, las fronteras, no importando si estamos en una isla desértica o en el país más pobre, todo gracias a Internet.

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